domingo 22 de septiembre, 2019

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Opinión

El problema de los socialistas


 Por Cristian Delgadillo Rosales

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Cuando uno conversa con un socialista, en cualquiera de sus formas públicas en que se presentan, socialistas, partidos por la democracia, Comunista, últimamente radicales, MAS, Izquierda Ciudadana, en lo internacional, FARC, M-19, Corea del Norte, Cuba y los Castro incluidos, ahora la Cristina en Argentina, Maduro con su socialismo del siglo 21, Rouseff en Brasil y suma y sigue, la verdad es que los comprende y, más que eso, les encuentra la razón en algunas cosas. El problema es que también están convencido que para que sus afanes de desarrollo social sean efectivos, hay que eliminar la libertad absolutamente (Corea del Norte, Cuba, algo Venezuela), o limitársela para darle poder a quien administrará tal o cual esfera de gobierno. En realidad les gusta mucho autorepresentar al pueblo siempre que éste no demuestre sus capacidades. Un trabajador inteligente y dispuesto a surgir es una pesadilla para los socialistas. La única alternativa que tienen para llegar, por ejemplo, a la igualdad, que lo aplaudimos todos, es hacerlo sólo por ley, y para abajo. Igualar para arriba es imposible. Aun más, es de una utopía que raya en la estupidez. Por eso, los referentes  positivos hay que hacerlos desaparecer, (Instituto Nacional), lo mismo, siguiendo en la educación, en la sociedad Estado-Privado, (financiamiento compartido), porque puede aparecer un sostenedor inteligente y se “desiguala” del resto… y eso es un pecado mortal.

A los socialistas les gusta las medidas más extremas, por eso en Chile, antes de Allende, proclamaron la vía armada, (guerra entre nosotros), para llegar al poder y en Alemania, fueron más simples, construyeron un muro alto, para que no se mandara a cambiar ninguno. Una ciudad enterita, presa, sin libertad alguna. Y tenía razones para hacerlo, porque en realidad el lugar en que son más iguales es en la cárcel.

Hoy es el aborto legalizado. “Todos son iguales frente a la muerte si tienen alguna malformación física, si fue producto de una violación o hay una razón terapéutica delicada”, es la proclama del momento. Fin a aquel ser humano que comenzó su vida al interior de una mujer. Si se aprueba esta ley socialista, habrá que levantar un monumento, junto a los “Detenidos Desaparecidos”, para recordar a los “Niños Desaparecidos” o, si se quiere, emulando al “Soldado Desconocido”, en este caso será “Niño Desconocido”. En realidad, la falta de identidad es otra forma de igualdad. En el Gobierno Militar, lo referido a temas terapéuticos y que tenían que ver con la vida de la madre no eran resuelto por ley. En cada Servicio de Ginecología y Obstetricia, el médico tratante exponía a sus colegas una situación determinada que podía obligar a una interrupción del embarazo. Si se aprobaba, se confeccionaba un documento que lo firmaba el médico tratante, el director del Servicio Clínico correspondiente y el director del Hospital. Cada uno asumía su responsabilidad. Hoy, a quienes han sido violadas, fuera de hacer la denuncia a la justicia, tienen la píldora del día después. Se creía más en los valores del profesional que ahora. Hoy, la ley borra toda capacidad individual, son todos iguales. Y para los socialistas, en sus distintas estructuras de presentación, se aplaude alegremente porque se ha dado un paso más en torno a la igualdad.

Mario Ríos Santander

Ex senador de la República

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