lunes 09 de diciembre, 2019

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Opinión

Intersectorialidad, la clave para una buena salud


 Por MAURICIO LOBO BASTIDAS

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Existe consenso entre distintos estudios que la acción de los sistemas de salud no incide más allá de un 20% en el bienestar de las personas, puede ser que en el 20% más crítico, pero el 80% restante tiene que ver con otras variables que afectan a la calidad de vida de las personas.

Si hacemos un poco de historia, cuando se fundó el Sistema Nacional de Salud, el año 1952, la esperanza de vida no superaba los 50 años y la mortalidad infantil, antes del primer año de vida, alcanzaba los 300 por cada 1000 nacidos vivos. Estas cifras, que daban cuenta de una baja calidad de vida de los chilenos, comenzaron a revertirse con un trabajo sostenido en el tiempo, en el que el sistema de salud fue protagonista, pero no fue el único actor, por el contrario fue el accionar de distintos sectores lo que impactó en el mejoramiento de las condiciones de la población.

Por ejemplo, uno de los factores determinantes en la disminución en la mortalidad infantil es el nivel educacional de la madre, por eso cuando en 1965, durante el Gobierno del Presidente Frei Montalva, se dictó la Ley de Educación Básica Obligatoria, se comenzó a ganar la batalla contra la mortalidad infantil, ¿por qué?, porque madres con mayor educación fueron capaces de apreciar los beneficios que tenía para sus hijos la oferta del sector público de salud, como eran el control del niño sano y el plan nacional de inmunizaciones.

Antiguamente los hospitales se encontraban fuertemente demandados por personas que sufrían intensas infecciones gastrointestinales, como el tifus el cólera, entre otros problemas asociados al consumo de agua. Con el intenso desarrollo del programa de alcantarillados que comenzó a implementarse en el país, estás enfermedades comenzaron a ser cosa del pasado.

Este es un par de ejemplos de los muchos que se podrían citar respecto a los beneficios del trabajo intersectorial, acá vemos como el complemento entre salud, educación y vivienda impactó directamente en la calidad de vida de los chilenos. Actualmente ante el gran desafío que representan las enfermedades crónicas, se hace más urgente que como sector salud comencemos a construir nuevas alianzas con el intersector para abordar este problema.

Educación es nuestro primer socio estratégico, la creación del Ministerio de la Mujer y de Equidad de Género también asoma como un aliado importante, debiéramos acercarnos al Instituto Nacional del Deporte para combatir el sedentarismo que hace estragos en la salud de las personas y el Senama que se sitúa como un nuevo actor en este escenario. Con los municipios hemos mantenido un trabajo muy cercano desde hace años, así como también con las organizaciones de la sociedad civil, lo mismo ocurre con los integrantes de los servicios de emergencia, como carabineros y bomberos; y no debemos olvidar el aporte que pueden realizar las instituciones de educación superior para la formación de nuevos profesionales de la salud.

En resumen, existe un abanico de posibilidades de instituciones públicas y privadas con las cuales debemos trabajar para construir alianzas estratégicas para mejorar la calidad de vida de las personas, disminuyendo las desigualdades de nuestra sociedad, en este sentido estamos absolutamente comprometidos con el trabajo intersectorial, porque sabemos que las sinergias que se establecen van en beneficio directo de nuestros usuarios, así es que la invitación para sumarse a esta hermosa tarea de hacer salud queda cordialmente extendida para todos.

Marta Caro Andía

Directora del Servicio de Salud

Provincia de Bío Bío

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