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La Tribuna

Alex Utreras: “Me tocó trabajar en una época dorada”

por Jorge Monares Olivares

Tras 46 años en la Dirección de Vialidad, el exjefe provincial repasa las obras que transformaron la conectividad rural de Biobío, las emergencias que pusieron a prueba a sus equipos y las personas que lo acompañaron en su trayectoria.

Álex Utreras / Cedida

Cuando Alex Utreras Ramírez llegó a Los Ángeles en 1993, cerca de mil kilómetros de caminos de la provincia de Biobío eran de temporada. En verano se podía transitar por ellos, pero las lluvias dejaban muchos intransitables. Para numerosas familias rurales, desplazarse a caballo o en carretas tiradas por bueyes era parte de la vida cotidiana.

La provincia tenía alrededor de 4.000 kilómetros de caminos distribuidos en sus entonces 13 comunas. Mejorar esa conectividad fue uno de los principales desafíos de Utreras al asumir la jefatura provincial de la Dirección de Vialidad, cargo que ejerció hasta 2012. Después continuó como inspector fiscal, supervisando contratos, hasta el 31 de agosto de 2026, cuando completó 46 años de servicio.

"Me tocó trabajar en una época, yo diría que dorada. Dorada porque hubo muchos recursos, pero había también un contingente profesional muy comprometido, muy con la camiseta puesta", resume.

Álex Utreras junto al exPresidente Ricardo Lagos | Cedida

Álex Utreras junto al exPresidente Ricardo Lagos / Cedida

Visita inspectiva de autoridades | Cedida

Visita inspectiva de autoridades / Cedida

Visita inspectiva de autoridades | Cedida

Visita inspectiva de autoridades / Cedida

Inauguración Cabrero | Cedida

Inauguración Cabrero / Cedida

Álex Utreras junto al exIntendente Jaime Tohá | Cedida

Álex Utreras junto al exIntendente Jaime Tohá / Cedida

CUANDO LOS CAMINOS SE CERRABAN EN INVIERNO

Buena parte de las rutas rurales carecía de pavimento. Los suelos arcillosos de sectores como Nacimiento, Mulchén y Yumbel dificultaban el tránsito y, con las lluvias, numerosos caminos quedaban fuera de servicio.

Utreras conoció esa realidad a través de Plinio García Valdés, entonces jefe de Conservación y su subrogante, quien le entregó los antecedentes de la red vial y su experiencia sobre las necesidades de las comunidades.

"Imagínate, un cuarto de la red no se entraba", comenta sobre las condiciones de aquellos años. En algunos sectores, trasladarse entre localidades requería montar a caballo o recurrir a carretas. La conectividad que hoy parece habitual y normal era entonces una dificultad cotidiana para muchas familias.

OBRAS QUE CAMBIARON LA CONECTIVIDAD

La pavimentación de caminos básicos marcó ese período. Entre las obras que recuerda figuran cerca de dos kilómetros de camino en Virquenco, el puente Huaqui de la ruta Q-200 de 123 metros, en la comuna de Los Ángeles, y las pasarelas Malla Malla y Ralco Lepoy, en Alto Biobío.

Pasarela | Cedida

Pasarela / Cedida

Pasarela | Cedida

Pasarela / Cedida

Concretar esos trabajos exigía gestionar recursos, preparar diseños y coordinar equipos técnicos. García Valdés aportó su conocimiento de las rutas y su vínculo con las comunidades y autoridades locales. "Él no solamente conocía al revés y al derecho, sino que también tenía mucha ascendencia con la gente", comenta sobre su compañero de trabajo.

Utreras atribuye los avances al esfuerzo colectivo de los funcionarios que trabajaron en terreno y de quienes facilitaron las obras. Entre las personas que lo acompañaron en esa labor estuvieron sus choferes, Benigno Vidal y Jady Valenzuela, parte del equipo que hizo posible el trabajo cotidiano en la provincia.

Otro nombre relevante fue Sergio Galilea Ocón, exdirector nacional de Vialidad y exsubsecretario de Obras Públicas, quien impulsó una política de caminos básicos que extendió las mejoras hacia sectores rurales.

Exposición de Sergio Galilea Ocón / Cedida
Exposición de Sergio Galilea Ocón Cedida

EMERGENCIAS QUE PUSIERON A PRUEBA A LOS EQUIPOS

Alto Biobío | Cedida

Alto Biobío / Cedida

Alto Biobío | Cedida

Alto Biobío / Cedida

El Terremoto Blanco de 1995, la tragedia de Antuco en 2005, las inundaciones de 2006 y el terremoto de 2010 figuran entre las emergencias más exigentes de su trayectoria.

En 1995, las nevadas dejaron comunidades aisladas en el Alto Biobío. Con maquinaria propia y equipos facilitados desde otras regiones, los trabajadores demoraron alrededor de un mes y medio en habilitar caminos de los cajones del Queuco y del Biobío. En algunos sectores, la nieve superó los cuatro metros de altura.

Reconocimiento del Ejército de Chile / Cedida
Reconocimiento del Ejército de Chile Cedida

En 2005, la tragedia de Antuco obligó a abrir rutas para facilitar el desplazamiento de maquinaria y personal militar. El tramo entre Antuco y Abanico había sido terminado poco antes y allí aterrizaron aviones que trasladaron los cuerpos recuperados. Por el trabajo desarrollado en esa emergencia, la Oficina Provincial de Vialidad recibió un reconocimiento de Juan Emilio Cheyre, entonces comandante en jefe del Ejército.

Inundaciones 2006 | Cedida

Inundaciones 2006 / Cedida

Inundaciones 2006 | Cedida

Inundaciones 2006 / Cedida

Inundaciones 2006 | Cedida

Inundaciones 2006 / Cedida

El temporal de 2006 provocó el corte de 105 caminos y afectó rutas, puentes y accesos a distintas comunas. "Es que el agua es lo peor, lo peor", resume sobre una emergencia que mantuvo a los equipos trabajando durante casi dos meses, incluidos los fines de semana, recién para hacer un levantamiento de daños y proponer soluciones al nivel regional.

Terremoto 27F 2010 | Cedida

Terremoto 27F 2010 / Cedida

Terremoto 27F 2010 | Cedida

Terremoto 27F 2010 / Cedida

Tras el terremoto de 2010, Vialidad debió afrontar nuevas reparaciones. A juicio de Utreras, gran parte de los daños en la infraestructura vial se normalizó en un período cercano a tres años.

UNA VIDA LIGADA A VIALIDAD

Utreras ingresó al servicio en 1980, tras postular a un concurso público. Su primer destino fue San Fernando, donde conoció a Cecilia Acevedo Lisboa, con quien se casó en 1982. Más tarde trabajó en Santiago y, en 1993, llegó a Los Ángeles para asumir la jefatura provincial.

El matrimonio tuvo tres hijos: Cecilia Katerina Utreras Acevedo, Alex Cristóbal y Marco Antonio, el menor. La familia acompañó una carrera marcada por cambios de ciudad y períodos de alta exigencia laboral.

Su visión del esfuerzo está ligada a la historia de sus padres. Ladino del Rosario vivió hasta los 94 años y siempre inculcando en sus hijos la responsabilidad y compromiso con el trabajo bien ejecutado. Su madre, Ema Rosa Ramírez, murió cuando él todavía era joven.

Esa experiencia familiar marcó su manera de entender la vida. "Yo creo que lo que transforma a una persona en hombre o mujer es el trabajo", plantea.

Tras dejar la jefatura provincial en 2012, Utreras continuó como inspector fiscal hasta el 31 de agosto de 2026. Con 46 años de servicio, cierra una trayectoria que coincidió con la transformación de los caminos rurales de Biobío y que, según su propio relato, estuvo marcada por los recursos disponibles y el compromiso de quienes trabajaron a su lado.

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