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La huella que Rosa Gallegos dejó en generaciones de estudiantes de Mulchén

por Jeremy Valenzuela Quiroz

Su carrera docente comenzó en la década de 1970 y se extendió hasta 2006, con una enseñanza marcada por el trabajo práctico, las manualidades y la expresión artística.

La huella que Rosa Gallegos dejó en generaciones de estudiantes de Mulchén / La Tribuna

Por cerca de tres décadas, Rosa Esperanza Gallegos Badilla estuvo vinculada a la educación de su comuna. Su historia como profesora comenzó alrededor de 1976 y se extendió hasta 2006, cuando se acogió a jubilación después de desarrollar gran parte de su carrera en establecimientos educacionales de la comuna.

Su primera experiencia docente comenzó en el sector La Pito, para posteriormente incorporarse a la antigua Escuela N°4 de Mulchén. Más tarde llegó al Liceo B-69, establecimiento que con los años pasó a llamarse Liceo Miguel Ángel Cerda Leiva, recinto donde permaneció durante una parte importante de su trayectoria.

Gallegos Badilla se desempeñó como profesora de Técnico Manual, asignatura que posteriormente cambió su denominación a Educación Tecnológica, pero que mantuvo como parte central de su trabajo la enseñanza práctica, las manualidades y distintas expresiones vinculadas al arte.

Su sobrino, Manuel Hualla Gallegos, recuerda que la vocación docente estuvo presente en ella desde muy joven. "Desde muy temprano ella quería ser profesora. Pudo cumplir ese sueño estudiando pedagogía en la Universidad de Concepción, en la sede de Angol".

Después de finalizar sus estudios, comenzó a trabajar en Mulchén y, según los antecedentes recopilados por su familia, desarrolló una carrera cercana a los 30 años frente a distintas generaciones de estudiantes. Pero para quienes la conocieron, su historia no quedó solamente en las salas de clases.

EL SENTIDO FAMILIAR Y HUMANO

Quienes compartieron con ella la recuerdan como una mujer tranquila, agradable y espontánea, con una especial cercanía hacia sus estudiantes y colegas. Una forma de relacionarse que, con el paso de los años, terminó generando vínculos que se mantuvieron incluso después de su retiro.

Manuel cuenta que, aunque su tía nunca tuvo hijos, desarrolló un fuerte vínculo con sus sobrinos y también con quienes fueron sus alumnos.

"Ella no tuvo hijos, pero nosotros tuvimos la suerte y la fortuna de ser sus sobrinos, casi hijos en el fondo. Siempre tuvo mucha preocupación por la familia y nos inculcó lo importante que es cuidarla".

EL CONCURRIDO ACOMPAÑAMIENTO TRAS EL DECESO

Ese mismo vínculo se extendió a su trabajo. La familia pudo comprobarlo después de su fallecimiento, cuando comenzaron a aparecer mensajes de antiguos estudiantes en redes sociales.

Eran exalumnos de distintas generaciones que recordaban a la profesora y agradecían las enseñanzas recibidas, pero también su preocupación y el trato cercano que tuvo con ellos durante sus años como docente. Para su sobrino, esos mensajes fueron especialmente significativos.

"Al leer los comentarios de su fallecimiento en las redes sociales, me di cuenta de que existe mucho cariño de parte de los alumnos. Muchos exalumnos de muchas generaciones escribían mensajes y palabras de afecto. Para nosotros como familia fue motivo de mucho orgullo y cariño".

Rosa también dejó una influencia en su propia familia a través del arte. Manuel recuerda que desde pequeño recibió de ella el interés por las manualidades, las artes plásticas y distintas formas de expresión artística.

Una influencia que, con los años, terminó marcando incluso su propia vida profesional.

"Ella nos transmitió desde muy pequeños la vocación por el arte. Yo estudié arquitectura y atribuyo gran parte de eso a lo que ella me inculcó, al mundo del arte y de todas esas cosas que no es tan común que a uno le enseñen".

UN RECONOCIMIENTO QUE CONTINUARÁ

Tras su jubilación en 2006, Rosa Gallegos mantuvo el vínculo con personas que habían formado parte de su vida durante sus años de enseñanza. Entre ellos, antiguos colegas del Liceo Miguel Ángel Cerda Leiva y profesores jubilados que continuaron visitándola y manteniendo contacto con ella.

El director del establecimiento, Richard Castillo, también destacó el vínculo que mantuvo con la comunidad educativa y adelantó que su figura será recordada durante una actividad especial. "Para el Día del Profesor vamos a realizar un acto para recordarla a ella y a los otros colegas fallecidos", adelantó la autoridad estudiantil.

De esta manera, la comunidad educativa busca mantener presente la historia de quienes durante años fueron parte de la formación de distintas generaciones de estudiantes.

Más allá de los años que permaneció frente a una sala de clases, su familia considera que una parte importante de su legado quedó precisamente en esas relaciones humanas que construyó durante su carrera. Una huella que hoy aparece en los recuerdos de sus antiguos alumnos, en sus colegas y también en quienes crecieron a su lado.

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