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"En mi casa siempre hubo música": cómo Paula OS pasó de Mulchén a los escenarios del mundo

por Jeremy Valenzuela Quiroz

Estudió en el Colegio Concepción de Los Ángeles y emigró a Buenos Aires en 2009. Décadas después, Paula OS se presentó en el Lollapalooza Argentina y representó a Chile en Austria.

"En mi casa siempre hubo música": cómo Paula OS pasó de Mulchén a los escenarios del mundo / Diario La Tribuna

La historia de Paula Ortega Schettino, conocida artísticamente como Paula OS, es la de una creadora que transformó un pasatiempo juvenil en una carrera musical con presencia en escenarios de alcance mundial.

Cantante, productora y performer en vivo, la artista chilena ha construido un camino sólido dentro de la música electrónica latinoamericana, proceso que recientemente sumó un nuevo hito tras su aplaudida presentación en Lollapalooza Argentina.

Originaria de Mulchén, Paula creció en un entorno familiar profundamente ligado a la música. Su padre integraba una banda y el sonido de su guitarra formaba parte de la rutina hogareña, mientras que por el lado materno también existía tradición artística.

"En mi casa siempre hubo música", recuerda. "Mi papá tocaba guitarra, tenía su banda, y por parte de mi mamá también había tradición musical. Crecí con eso de manera muy natural".

En ese ambiente desarrolló tempranamente su sensibilidad artística, aunque durante años asumió la música sólo como una afición.

"Era mi hobby, algo que disfrutaba mucho, pero jamás pensé que podía vivir de esto", confiesa.

Antes de migrar a tierras trasandinas, Paula desarrolló su formación escolar en el Colegio Concepción de Los Ángeles, al que asistía diariamente desde Mulchén y donde cursó toda su enseñanza básica y media. Tras egresar, decidió orientar su futuro hacia el arte e ingresó a estudiar Artes Visuales en Concepción. Sin embargo, con el paso del tiempo comprendió que su vocación iba por otro camino.

UNA DECISIÓN CLAVE

En 2009 tomó una decisión que cambiaría su rumbo: viajar a Buenos Aires para estudiar cine. Lo que inicialmente sería una experiencia temporal terminó transformándose en su principal espacio de desarrollo profesional.

Durante su etapa universitaria descubrió el mundo del sonido, la postproducción y la musicalización, áreas que despertaron un interés que terminaría guiando su carrera.

"Me enamoré del sonido, de la postproducción, de la musicalización. Ahí entendí que mi camino iba por ese lado", relata.

Sus primeros pasos en la música electrónica surgieron de manera inesperada, cuando un compañero de estudios la conectó con un productor que buscaba vocalista. Esa experiencia derivó en un proyecto colaborativo inicial y posteriormente en su carrera solista.

"Fue muy azaroso. Un amigo me contactó con un DJ que necesitaba cantante, probamos y desde ahí no paré más", comenta.

Paralelamente, profundizó su formación en producción musical mientras finalizaba sus estudios de cine, titulándose como sonidista y fortaleciendo así una base técnica que más tarde marcaría su sello artístico.

"Lo que me cautivó fue el live performance. Ver a músicos haciendo electrónica en vivo me voló la cabeza. Yo quería hacer eso", explica.

UNA CARRERA EN ASCENSO

Su crecimiento en la escena musical argentina fue paulatino, participando en colaboraciones con diversos productores hasta alcanzar un primer gran hito: presentarse junto al reconocido productor Hernán Cattaneo y su proyecto Soundexile en el emblemático Teatro Gran Rex.

"Ese fue un momento clave. Cantar ahí, en un teatro tan importante y con músicos increíbles, fue un antes y un después", reconoce.

A partir de entonces, su carrera se diversificó entre presentaciones como DJ, espectáculos híbridos y shows de live performance, formato que se transformó en su principal sello artístico.

Esa versatilidad le permitió participar en eventos internacionales como el Ultra Music Festival en abril 2025 y fortalecer una propuesta musical que cruza lo experimental con la electrónica contemporánea.

En ese proceso también decidió fundar su propio sello discográfico, plataforma desde la cual lanzó su primer álbum de estudio.

"Quería tener un espacio para publicar mi música con libertad. Ese disco fue muy experimental, pero también muy honesto", comenta.

El trabajo amplió su proyección internacional y le permitió presentarse en Ars Electronica Festival realizado en Austria, importante encuentro que vincula arte, tecnología y música, donde representó a Chile.

"Fue un orgullo enorme llegar a Europa diciendo que era de Chile. Pensar que todo empezó como un hobby es muy fuerte", reflexiona.

Ese recorrido artístico vivió recientemente uno de sus momentos más relevantes con su presentación en Lollapalooza Argentina, donde abrió la segunda jornada del festival y ofreció un espectáculo que hizo vibrar al público en el Hipódromo de San Isidro.

"Me preparé muchísimo. Los festivales tienen tiempos cortos, así que traté de condensar todo lo que me representa musicalmente en ese show", cuenta.

Con un formato dinámico que combinó voz en vivo, mezcla electrónica e improvisación instrumental, logró conectar con el público en uno de los eventos más masivos del continente.

VOLVER A LAS RAÍCES

Pese a su proyección internacional, la artista mantiene un estrecho vínculo con Chile. Cada año regresa a Mulchén para reencontrarse con su familia y amistades.

"Ir a mi casa es volver a la calma. Necesito regresar, ver a mi familia, dormir en mi cama de siempre", comenta.

Actualmente, Paula complementa su carrera musical con labores de curatoría para una plataforma digital especializada en música electrónica, trabajo que desarrolla de manera permanente.

A sus 36 años, mira su trayectoria con gratitud y cierta sorpresa. "Cada vez que pasa algo grande siento que le pasó a otra persona, porque todo empezó como un juego", reconoce.

Desde esa experiencia, entrega un mensaje claro a quienes dudan de dedicarse al arte:

"Yo crecí pensando que no se podía vivir del arte, pero sí se puede. Hay que intentarlo. Cuando uno no lo intenta, ahí sí que no pasa nada".

Su historia refleja que la constancia, la formación y la búsqueda de identidad artística pueden convertir una pasión juvenil en una carrera capaz de cruzar fronteras.

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