domingo 23 de febrero, 2020

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Norma Montoya: La artesana que moldeó un copón para el Papa y mantiene vigente la escultura en greda


 Por Gonzalo Meller

10.1 Norma

La rerina que heredó el oficio de su madre, relató cómo es vivir entre el barro creando figuras que nacen día a día desde sus manos y han recorrido el mundo, llegando hasta la máxima autoridad eclesiástica planetaria.

Hace más de cincuenta años, la emprendedora comentó que hizo de este oficio un ingreso para sus más cercanos,  convirtiéndole en un verdadero tesoro familiar.

Mantener las tradiciones sin duda no es tarea fácil, e infundirlas a otros mucho menos, pero en medio de esto Norma Montoya dedica sus días a crear figuras de greda de campón con una técnica que sin duda parece salida de un cuento.

En un viejo taller de adobe frente a su modesta casa, -la cual está ubicada a unos diez minutos de la misma localidad de Rere-, Norma recibe a sus clientes, quienes pueden apreciar su trabajo y conocer un poco de esta historia que tiene plasmadas grandes aventuras.

Y es que hace más de cincuenta años se dedica a realizar esculturas que han dado la vuelta el mundo, oficio del cual comentó que fue heredado de su madre, quien le enseñó esta práctica para que contara con las herramientas en una realidad donde los estudios fueron algo lejano, siendo esta práctica una alternativa de ingresos monetarios, para tener una mejor vida.

Mientras elabora con delicadeza entre agua, greda y unas herramientas propias de su practica un pesebre que le encargaron hace algún tiempo cuenta que “en mi vida no me quedo otra que seguir este trabajo, sin embargo esto hoy me hace feliz y estoy orgullosa de este bonito don que me dejó y enseñó mi madre, por lo que me siento plena ya que de la nada uno puedo lograr muchas cosas”.

Para ella la greda es un recurso que desprende utilidad, pero siempre y cuando se tenga la habilidad para darle forma, luego se llevan a cabo diferentes técnicas que le otorgan su calidad de escultura o de uso como, como por ejemplo las típicas pailas de greda, loza, tazas, jarros, alcancías y otras piezas que muchas personas actualmente llegan a buscar como verdaderas reliquias que muy pocos pueden realizar, ya que esta noble materia prima y arte cada año con el pasar del tiempo desaparece como tantas otras actividades tradicionales.

“La greda para todo tiene un sentido y también están los adornos entre otros, por eso lo sigo haciendo, sin embargo acá en mi casa, en mi taller, puedo llevar a cabo mi trabajo, acá busco la manera de trabar la greda y me siento a gusto” manifestó la mujer quien en medio de un pulcro trabajo que tiene en sus manos, mira sus resultados buscando erradicar hasta el más mínimo de los detalles.

ESFUERZO CON HISTORIA A NIVEL NACIONAL E INTERNACIONAL

“Cuando nosotros empezamos a realizar las esculturas, salíamos a venderlas hacia los campos, porque ahí era donde más utilizaban el trabajo. Iba a San Rosendo y a Laja muchas veces a pie, caminando más de cuatro horas con mis piezas a cuesta” recuerda la creadora de nacimientos –pesebres- y otros trabajos.

Sobre cómo se dio a conocer todo este talento en greda, recuerda que con el paso de los años conoció al padre Pedro Campos Mechaca, quien la ayudó a llegar a Yumbel. De esta forma su artesanía se dio a conocer en diversos medios y áreas llegado a ser conocida a nivel regional.

También, entre tantos conocidos recuerda al profesor de la comuna santuario Carlos Guiñes, quien la llevó hasta Santiago donde hace más de 20 años a tras pudo exponer el en parque Bustamante por tres años seguidos, en una oportunidades donde esta mujer pudo compartir más experiencias con otras personas.

Sin embargo, dentro de los trabajos que más recuerda y mantiene en su mente, está la creación del copón para el Santo Padre, cuando este visitó Concepción el año 1987, el que elaboró durante varios meses para logran el resultado que hasta el día de hoy le causa emoción.

También con algo de modestia cuenta, es la actual creadora del cristo que se mantiene en la iglesia de Rere, “Es lo había hecho anteriormente, pero para el terremoto se quebró y yo me dije “si tú me das fuerzas yo lo vuelvo a hacer” y así lo hizo, por lo que ahora se encuentra ahí”.

LEGADO

Respecto al legado de su trabajo, esta mujer manifiesta que le ha enseñado a sus hijas, inclusive llegando a sus nietas “a veces trabajamos en conjunto durante las vacaciones, pese a que sé que más adelante se van a dedicar a otra cosa, porque tienen educación, al menos lo aprendieron”.

Sobre cursos, dice que hacer un par de año enseñó esta técnica y como un anhelo explica que le gustaría enseñarlo a aquellas personas que deseen aprender. Ya se prepara para algunas actividades en Río Claro y su pueblo natal, donde espera dejar una huella en aquellos que como Norma sientan esa pasión por trabajar un material tan noble como lo es la greda.

Trabajo que al ser consultada por la cantidad de piezas que puede haber elaborado a lo largo de su vida, con una risa alegre dice que “en estos más de cincuenta años he hecho miles y miles de piezas. Un nacimiento ya tiene doce, imagínese. He entregado otros conjuntos de hasta 30 piezas entre platos, tazas, y todo. En resumen, no dimensionó esta cantidad”, cierra con alegría, mientras continua elaborando esas piezas que están próximas a pasar por el horno que más allá espera para dar la consistencia final al trabajo que Norma creo en ese taller que es por cierto un lugar que sin duda mantiene su propia esencia.

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