viernes 23 de agosto, 2019

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Los Ángeles

Rufino Iturrate: El hombre que lo dio todo por levantar el Polo en la zona

Si a usted le llegasen a hablar de ‘un tal’ Zegers o Iturrate, sepa que les mencionan apellidos de referentes en esta disciplina.


 Por NICOLÁS IRRIBARRA IRRIBARRA

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Rufino Iturrate Reyes, nació en el año 1935, es decir, tiene 81 años, y su gran legado será recordado por todos los amantes del deporte de la provincia de Bío Bío. Sea cual sea la razón, él fue el principal impulsor del Polo en Los Ángeles, y al día de hoy, cuenta con una familia ligada a este deporte; como deportistas y en la formación de caballos ingleses para su posterior comercialización.

Este amable personaje de nuestra zona, conversó largo y tendido con La Tribuna FinDe, en la que hizo un repaso de gran parte de su historia, siempre vinculada a su gran pasión.

“Me fui a Santiago a estudiar a San Ignacio de Loyola, pero lo demás lo hice en el liceo Alemán aquí en Los Ángeles, y terminé en el liceo de Hombres. Así que soy un angelino neto, con orgullo. Entré a la Universidad en Concepción, pero estuve muy poco tiempo, y después me vine a trabajar a la tienda, que estaba al lado de Bata, toda esa manzana era de mis padres, tíos, y de ahí me vine al campo, y me quedé acá y no salí más”, comentó.

Tras ello, agregó que “la verdad es que yo era corredor de vaca, corrí 12 años en rodeo, tuve yeguas muy buenas, que llegaron segundas al champions de Chile, la corrieron los Puga. Después, por un amigo que llegó a Los Ángeles, el papá del mejor jugador de polo, Gabriel Donoso, que era martillero de la feria del Tattersall, y compró unos caballos y me preguntó dónde los podía tener, y le dije que los ‘llevara para el campo’”.

Los llevó para el campo de Iturrate, llegaba siempre a entrenar, y fue ahí donde Rufino se inició, ya que lo acompañaba en sus prácticas.

“Empezamos a jugar aquí en Santa Inés con Martín Vial, con don Matucho Vega, al frente. Ahí partió el polo aquí en Los Ángeles. Luego fuimos a competir afuera, nos barrían, después empezamos a jugar mejor y empezamos a ganar. En el campeonato de circuito de Chile lo ganamos, con mis niños, el año 78 debe haber sido. La federación, tras ello, nos mandó a jugar a Uruguay, y ahí salimos segundos. Jugamos la final contra ellos y nos pasaron puros caballos malos (entre risas). Lo demás fueron campeonatos en Santiago. Mis niños han ganado el abierto de Chile, que es lo más grande. El Tono se ganó en Argentina el mundialito varias veces, la copa de la reina, y tiene muchos en Estados Unidos, Australia, la copa del Rey en España, en Francia, son conocidos en todo el mundo, esa es la verdad”, sostuvo.   

 

¿ALGÚN SENTIMIENTO POR INICIAR EL POLO EN LA ZONA?

“Se inició por mi amigo Gabriel y Matucho, que son del fundo el Huertón, pero después fui yo el que llevé el tandero para adelante. Los que ayudaron mucho fueron los Urruticoechea, que pusieron la cancha. Trajimos jugadores de Ecuador, americanos, de Perú, Chile, muchos jóvenes. Yo tenía una escuela de polo aquí, y en Santiago fui el que más jugadores nuevos saqué, sin ser un gran polero. Para esto hay que partir de chico y jugar con gente buena”, remarcó.  

Iturrate recordó que por tercera vez Chile es campeón del Mundo, tanto en México, en Brasil y aquí, en nuestras tierras.
“Desgraciadamente, no es por irme contra otros deportes, pero en Chile es todo fútbol, se le da muy poco a otros deportes. Si a nosotros nos hubiesen pagado los fletes de los caballos a Alemania, habríamos sido campeones mundiales. Perdimos en el último minuto porque llevamos caballos de segunda categoría, porque no los podíamos traer de vuelta. Siempre lo han mirado como deporte de élite, acá en Chile no, afuera puede ser. Es más barato jugar polo que correr en vaca”, aclaró.

 

LA VISIÓN DEL EXPERTO: LOS DESAFÍOS DEL POLO

Como toda disciplina deportiva, hay objetivos que se deben cumplir, y uno de ellos es fortalecer el polo local, que en el último tiempo se ha visto un poco mermado por diversas razones.

“Eminencia no soy, pero creo que fui uno de los forjadores del polo en Los Ángeles, y así soy reconocido en Santiago. Porque siempre me preocupé de a los nuevos poder enseñarles, incluso a los rivales, cosa que no se hace mucho. El desafío es que cuesta sacarlo adelante el polo local, ahora la cancha la tiene Carlos Sanhueza, pero falta organización, pero ojalá que prenda más. Hoy juegan las mujeres, y cada día hay más integrantes y jugadores. Nosotros recorrimos todo Chile jugando, nos tocó jugar en Curicó, Concepción, Valdivia, Osorno, así que recorrimos harto”, manifestó Iturrate.

 

PERO, A QUÉ SE DEDICA

No todo es polo, aunque sí, no es como jugador, pero tiene relación.

“Cuando íbamos a jugar a Santiago tenía buenos caballos, como corría en vaca sabía sacarlos. Y ahí me empezaban a pedir que se los vendiera. Me di cuenta que me podía financiar con esta venta de caballos, y un amigo me dice un día dedícate a esto, a ti te conoce todo el mundo, tienes mucho prestigio y tienes muy buenos caballos”, sentenció.

También, respecto de lo mismo, mencionó que “después les traspasé el negocio a los niños, y así tenemos la Copa de la Reina, que es la mejor yegua que sacamos, nacidas aquí; dos o tres veces, de los mejores caballos de Inglaterra, en los campeonatos salen yeguas de nosotros; en España, en Estados Unidos también, y hemos exportado cerca de 400 o 500 caballos. Trabajamos la familia en esto, teníamos una tienda en Santiago llamada “La Caballeriza”, y como aparecieron más negocios lo cerramos. Las niñitas empezaron a exportar caballos, y hoy son las mayores exportadoras del país, y formaron una agencia que se llama ‘Contacto Ltda’, de mis dos hijas mayores”.

Tiene a sus nietos que también juegan, uno de 12 años que es muy bueno, y cuando se mide ante los argentinos, que él reconoce como el mejor polo del mundo, obtiene el premio del mejor jugador chileno, y ese reconocimiento también se lo han dado cuando ha jugado al otro lado de la cordillera. Su nombre es Felipe Iturrate Villarroel, pero dice ser conocido por ‘el Pingo’.

 

DE SU FAMILIA

Tuvo 5 hijos, tres mujeres y dos hombres, de los que obtuvo 18 nietos, que le dieron 2 bisnietos. Tiene una sola hija que vive acá, que es casada con uno de los Merino, y él, que desde hace unos 8 años que vive solo, tras el fallecimiento de su señora, Adriana del Puerto, en la que confiesa que “cuesta, cuesta un poco cuando siempre hemos estado llenos de gente, pero uno se va achicando, desmoralizando. Me acabo de operar, tenía un quiste, y estoy convaleciente, pero vamos a ver cómo salimos hacia adelante. Me tocó una mujer muy buena, muy querendona de sus hijos. Esta casa siempre ha estado llena, con lavado y comida, ella jamás una mala cara. Se echa de menos. A mí me faltaron 5 meses para cumplir los 50 años de casado, lo sentí, pero hay que echarle para adelante. A mí me encanta el polo, dejé de jugar hace como dos años, pero ahora me quiero subir de nuevo, por último morir a caballo y no morir de a pie (dijo entre risas). Lo bueno del polo, es que si hay uno o dos que fuman marihuana, son muchos. El 90% son deportistas, porque no te deja andar en un mal estado. Eso es muy bueno”.


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