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Los Ángeles

“Me quedo trabajando donde estoy hasta que me muera”

Un gran amigo le dejo un torno de regalo, y un lugar donde trabajar, y gracias a eso hoy tiene una estabilidad y una fiel clientela.


 Por La Tribuna

Tornero-3

Luis Cuevas Villarroel, a sus cortos ocho años conoció lo que era el torno, desde ese día le llamo la atención esta actividad, y ya son más de 42 años los que lleva dedicándose como mecánico tornero.

¿Cómo llego a dedicarse a esto?

Me dedique a eso porque en la casa donde me crie yo con mis abuelitos, había fragua y de todo en el campo, y me  gustaba, de ahí tuve una gran oportunidad, él me llevo a retirar unos ejes, y ahí conocí los tornos, de esos antiguos.

Y ahí me entusiasme y comencé a aprender.

¿A qué edad fue eso?

Unos ocho años tendría, y allá en el campo yo le ayudaba a mi abuelito.

Yo me relacione con esto, después que termine mi octavo básico en la escuela de Santa Bárbara, me vine a Los Ángeles a estudiar al Liceo Industrial, el año 79 egresé de ahí.

De eso me fui al campo, estuve dos años trabajando como agricultor y no me gusto.

¿Y cuándo comenzó a trabajar de tornero?

Se me presento la oportunidad de hacer mi práctica en Santa Bárbara, en el taller El Lolito, cómo yo había egresado de tornero, necesitaban uno y de ahí comencé a trabajar con ellos, pidiéndoles que trajeran el tornero que había antes, para que me enseñara, porque no estaba completamente listo para trabajar.

Estuve como dos años con ellos, al final termine trabajando el torno, hice mi práctica, me dieron la posibilidad para postular a mi título como técnico en máquinas de herramientas, me recibí de eso.

 

¿Alguna anécdota o algo que recuerde que le haya pasado durante su trabajo?

Estaba trabajando en un torno que ya estaba viejo, un día estaba de amanecida terminando una pega de una maquina cosechera. No sé si fue el sueño, pero con una pierna pase a apretar la partida del torno, y en una de esas me encontré que estaba enredado en la máquina, gracias a Dios no me paso casi nada, sólo me zafé el hombro izquierdo y un corte que me hiso en el pecho el mismo fierro que estaba girando, doy gracias a Dios que afirme el cuerpo a la máquina y se paró, o si no me corta el brazo.

 

¿Qué es lo que específicamente hace un mecánico tornero?

El tornero fabrica pernos, tuercas, sobre medidas de los ejes de las maquinarias, engranajes, bujes, todo lo que sea en metal.

¿Por qué llego a radicarse a Los Ángeles?

Yo trabaje en Inforsa, y ahí tuve la oportunidad de conocer a una persona que me ayudó mucho, don Héctor León Flores, que fue un distinguido tornero profesional, y con él me vine a trabajar a Los Ángeles.

Me fue formando profesionalmente, porque a mí me faltaba mucho todavía, como pulir, cosas que yo no había hecho, tenía que hacerlas, que a futuro se vienen haciendo. Él hace poco que falleció.

Antes de fallecer, un día lo llame para ver cómo estaba de salud, y me dijo que quería conversar conmigo. Nos juntamos en su casa, tuvimos una larga conversación, y me dice “Hijo ahí está tu torno”, entonces me dice que las demás herramientas tienes que adquirirlas con tu trabajo, entonces empecé a trabajar y a juntar herramientitas y cosas.

¿Actualmente, es que esta?

Estoy bien gracias a Dios, don Héctor me dejo un lugar en un sitio que tiene en Paillihue y me dejo ahí trabajando, hasta cuando muera. Yo estoy a cargo, y con harto trabajo.

¿Qué satisfacciones le ha dado su trabajo?

Me he sentido bien, porque hago lo que yo quiero, estoy tranquilo trabajando, tengo clientes muy buenos.

Me ha dado hartas satisfacciones, he logrado tener mi casa, mi autito, muchas cosas.

 

¿Qué significado tiene para usted ser mecánico tornero?

Es como ser un doctor, claro que hay grandes diferencias, uno acá puede pasarse en algún error por ejemplo, pero uno hace un gran trabajo por salvar o arreglar una máquina.

 

¿Sus anhelos?

He tratado de postular a un crédito para comprarme un tornito nuevo, ya que los míos ya están viejos y tienen sus mañanas.

 

¿Piensa en agradar su negocio?

No, yo me quedo donde estoy, me quiero quedar en ese lugar hasta que me muera. En donde estoy, es gracias a la familia de don Héctor, les agradezco mucho por dejarme estar ahì.

     

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