jueves 19 de septiembre, 2019

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EDICIÓN IMPRESA

Los Ángeles

“Mi capital inicial fueron cinco mil pesos, un taladro y mis tres hijos”

Con 61 años, este trabajador angelino se ha dedicado a trabajar el cuero y aspira a poder entregar sus conocimientos a las futuras generaciones.


 Por GABRIEL HERNANDEZ VELOSO

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Pese a lo intensa que ha sido su vida laboral y emocional, parece que aPedro Ramírez no le pasan los años por encima.

Actualmente se dedica a su negocio ubicado en la calle Tucapel esquina Almagro donde pretende instalar un taller para que más personas aprendan este oficio.

 

¿Cuándo comenzó en este rubro?

Comencé después de la crisis de la construcción. He trabajado en varias partes: como administrativo de una empresa en Santiago, después estudie en Inacap unos cursos de Yeso, me hice maestro yesero y después vino la crisis. Trabajaba en subcontratos y después de eso comencé en la artesanía, ya que tenía habilidades manuales desde niño. Así es que me planteé el objetivo de que si alguien ganaba dinero con esto, yo tenía que ganar el doble. De esta forma, me dediqué de lleno a esta labor en completa libertad. De ahí, hasta el día de hoy.

¿En qué área empezó?

Primero empecé con el alambre y después derivé al cuero. Ahora hago desde una chala a una chequera; morrales, monederos, alforjas o cinturones, todo lo que se pueda hacer con este material.

¿Qué significa este trabajo para usted?

Para mí significa libertad, yo puedo autosustentarme con este trabajo, administrarme y gracias a lo que hago obtuve tres títulos universitarios: mis hijos. Lamentablemente, una de ellas falleció en un accidente camino a Nacimiento en febrero de 2007, era ingeniera y el responsable se dio a la fuga y nunca se pudo encontrar. Es el dolor más grande de mi vida y lo cargo hasta hoy.

¿Cuál es la receta para dedicarse tantos años a un trabajo y no aburrirse?

La receta es siempre tener ideas. Yo he estado en Apialán y Cholguán y siempre he querido hacer una escuela de artes y oficios, lo que hasta ahora no he logrado, pero me encantaría que las autoridades rescataran las artes y oficios para gente que tiene antecedentes y las que no. Hay personas con muchas habilidades que, si no se les saca provecho, se frustran y se genera un desperdicio social.

 

¿Pueden dedicarse los jóvenesen estos tiempos a este trabajo?

Claro, pero deben ponerse en contacto con las personas que saben del tema, que les expliquen cómo hacer esta labor. Yo por eso quiero tener la escuela, para poder enseñarles a todos. Sería agradable que las autoridades habilitaran espacios para poder exponer. No es que no se valore, es que no hay puntos adecuados y también desconocimiento de cómo comercializar los productos. En estos talleres se podría trabajar el tema, incluso podríamos exportar o hacer más desarrollo en el ámbito comercial. Yo sobrevivo con esto y me puse como meta que mis hijos tengan estudios superiores, y lo logré.

He sido un padre presente en todo momento, en los almuerzos la once y les di la educación, ya que el 50% viene de la casa. La familia es lo más importante, es el pilar fundamental. Para mí, los niños son muy importantes, porque ahí está el futuro. No importa tanto ganar plata como formar el futuro de Chile.

Y a sus hijos ¿no les interesó dedicarse a esto?

Sí, siempre me ayudan, pero ellos están en una situación mejor, son profesionales. Tengo mis nietos también, podría ser un gran profesor, pero también deben estudiar, yo les puedo dar el amor para que salgan adelante y esa es mi motivación principal.

¿Cuándo llegó a Los Ángeles?

Yo nací en Providencia el 54. Siempre andaba por el sur, pero me vine el 82, llegué hasta Los Ángeles, postulé un proyecto, me salió y me quedé. Esta ciudad me gusta por su nombre, porque soy medio espiritual. Me siento rodeado de protección.

Además, cuando pasé por Los Ángeles, lo vi con tantos bancos y pensé aquí hay dinero y opté por venirme aquí por razones estratégicas.

¿Cómo ve la ciudad en unos años más?

Yo pienso que hay que agregarle la cultura y turismo que prácticamente no existe. En mi quiosco dice “prefiera lo nuestro”. Falta ser localista y querer lo nuestro, eso es fundamental para poder surgir. No hay que fijarse en la casa de al lado, sino en la de uno y para ello hay que ser más solidarios.

¿Hay alguien de la zona que le genere admiración?

Admiro al pueblo angelino que es luchador, es dedicado y congenteque quiere soñar. Los sueños son como la poesía y la realidad supera la poesía y la ficción. La realidad a veces es un poco egoísta y frustra a los que tienen sueños, porque tienen que luchar contra los antagonismos. Hay que materializar las cosas para que se realicen, ya que aquí hay muchas posibilidades.

En un futuro debería darse el espacio para que el arte tenga más lugares y se desarrolle. Yo no tengo herederos de mi trabajo, pero quisiera formar más personas, en cualquier ámbito, la educación profesional o de oficio es la única forma de salir adelante.

Mi capital inicial fueron cinco mil pesos, un taladro y mis tres hijos.

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