jueves 12 de diciembre, 2019

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Los Ángeles

“Yo no puedo fallar en el negocio”

Son más de 50 años que la señora Wadia lleva dedicada a su negocio de confecciones y paquetería, en el que sigue atendiendo a su clientela, personalmente, como la primera vez.


 Por ALEJANDRA SANCHEZ OCAMPO

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Por: Alejandra Sánchez Ocampo

 

Wadia Marzuca Yarur, llego a Chile desde Palestina, en el año 1956, junto a su esposo Jacob Zacarías, comenzando su historia empresarial, llegando a formar parte de la vida comercial angelina, con su negocio Confecciones Pozza “La casa de los delantales”.

 

¿Cuándo llego a Los Ángeles?

Nosotros nos vinimos con mi esposo de Palestina, el año 1956, acá estaban mis cuñados, que en esos años tenían el “Deposito Yarur”, era una tienda muy grande, paquetería y confecciones. Trabajamos en sociedad con mi cuñado y el año 74 nos separamos e hicimos una sociedad con mi marido.

 

¿Se dedicaron al mismo rubro?

Sí, siempre en lo mismo, paquetería y confecciones.

 

¿Cómo fueron sus comienzos como independientes con su marido?

Empezamos a trabajar en Colon, comenzamos de a poco, pero empezamos bien, trabajábamos bien, mi marido cortaba y tenía un pequeño taller donde hacia delantales y todo, él se encargaba de eso, yo atendía a la clientela, luego nos trasladamos acá a Rengo.

 

¿Qué es lo que ofrece en su local?

Acá vendemos uniformes de colegios, delantales, camisetas, buzos, algunas cosas para profesores, también vendemos al por mayor.

Son 14 los colegios que tenemos, escuela 97, 4 y 2, colegio Santa Hilda, San Manuel, Liceo Santa Rita, Colegio Ruiseñor, Juan Pablo Segundo, San Rafael, San Gabriel, Padre Hurtado, jardín amigos de Jesús, Regimiento, Integra.

Además para el 18 se septiembre hacemos los trajes de huaso, preocupándonos del más mínimo detalle, yo creo que en la confección de las chaquetas no hay quien nos haga el peso.

También acá estoy con mi hija, que ve la parte de novias, tiene cuartillos, zapatos, vestidos, todo de novios.

 

¿Actualmente quién se preocupa de confeccionar la ropa?

Tengo varias personas que me ayudan, muy buenas modistas y también mi hija trabaja con ellas.

 

¿Y sus otros hijos?

Si ellos también están conmigo, ellos me ayudan en ir a hacer las compras y todo, además son ellos quienes conforman la sociedad actualmente.

 

¿Usted sigue preocupándose de atender personalmente a su clientela?

Toda mi vida me he dedicado a atender el negocio, ya llevo más de 50 años atrás del mesón.

Aquí como que no puedo fallar en el negocio, gracias a Dios tengo buena clientela

 

¿Cómo ha sido su experiencia de trabajar en esto?

La verdad es que buena, uno se cansa un poco, pero si es para trabajar no me importa.

 

¿Qué satisfacciones le ha traído este trabajo?

Gracias a Dios, tenemos una buena clientela y somos reconocidos en la ciudad por nuestras confecciones, además con esto crie bien a mis hijos y los pude educar.

 

¿Cómo resumiría su vida desde que llego a Los Ángeles?

La verdad es que nosotros llegamos cuando estaba mi cuñado vivo, llegamos a mesa puesta como se dice, ya que tenían el Deposito Yarur, mi cuñado nos ayudó mucho y recibió muy bien, gracias a eso y a Dios, logramos tener nuestro negocio, con lo que le he podido dar la mejor educación, salud, alimentación y todo a mis hijos, gracias a Dios nunca nos ha faltado nada. Ojala que podamos seguir igual, que tengamos salud y trabajo.

 

 

 

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