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Medio Ambiente

Algo más que un sapo, una culebra y una lagartija en Los Ángeles

Zoólogos del Departamento de Ciencias Básicas de la Universidad de Concepción campus Los Ángeles afirman que todos los herpetozoos se encuentran en grave peligro de extinción, ya sea por el temor que las personas sienten al creer que son peligrosos, lo que provoca que maten principalmente a lagartijas y culebras, así como también por la alteración y destrucción de hogares o hábitats.


 Por Claudia Robles

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Quizá la palabra herpetología no es muy familiar, sin embargo, es un concepto técnico para referirse al estudio de todos los aspectos de la biología de los populares anfibios y reptiles, entre ellos, sapos, culebras y lagartijas.

En ese contexto, quién no se ha maravillado o asustado con ellos, y su grupo diverso en formas, colores, comportamientos y tamaños que, en su conjunto, presentan una alta riqueza de especies a nivel mundial. Entre estos, los anfibios o batracios son los más primitivos.

En la naturaleza, dichos vertebrados inician su vida como huevitos acuáticos que luego de su metamorfosis se transforman como dicen los niños en “guarisapos”, unas larvas herbívoras pero muy voraces que ingieren algas y respiran bajo el agua a través de branquias, describen la Dra. Helen Díaz y el Dr. Jonathan Guzmán, zoólogos del Departamento de Ciencias Básicas de la Universidad de Concepción campus Los Ángeles.

En ese sentido precisan que los adultos ya con su morfología típica de sapo son carnívoros que predan sobre pequeños invertebrados en tierra o en el agua, la cual nunca abandonan y de allí su nombre: Amphibia (ampi=doble, bios= vida).

Por otra parte, los reptiles se desarrollan en tierra y sus huevos similares al de un ave, eclosionan dando origen a un pequeño reptil. A diferencia de los batracios, la piel de los reptiles no es muy dependiente del agua y es más bien impermeable lo que les permitió adaptarse a diversos hábitats, siendo los desiertos y otros similares sus ecosistemas predilectos. 

LOS ÁNGELES Y LA DIVERSIDAD DE ESPECIES

En Chile, los herpetozoos están representados por diversas especies. Se estima existen unas 58 especies de anfibios y más del doble  de reptiles terrestres, llegando a unas 131 especies.

La Dra Helen  Díaz puntualizó que en la región del Biobío y sobre todo en la comuna de Los Ángeles es posible apreciar una rica diversidad de estos seres. Quien no ha visto un sapo, una lagartija o una culebra. Entre los anfibios, el Sapito de Cuatro Ojos (Pleurodema thaul) es con muchas probabilidades de las más típicas y comunes. Lo podemos apreciar en arroyos, lagunas, ríos, canales de regadío e incluso en ambientes altamente degradados ya que es muy tolerante pudiendo encontrarse incluso cerca de zonas urbanasdetalló la zoóloga.

En la descripción, expresa que se trata de una especie común, que incluso habita en Los Ángeles. En su morfología, la delatan un par de glándulas lumbares ovaladas y prominentes en la zona posterior de su cuerpo, las que asemejan verdaderos ojos. Es un sapo esbelto y cabezón cuya coloración cubre una amplia gama de colores que van desde el gris, verde y café en una piel principalmente lisa. Si no las han visto, quizá la hayan escuchado durante el crepúsculo y la noche, cuando los machos se congregan y cantan para atraer a las hembras. Ella disfruta comer artrópodos a los cuales captura hábilmente y de esa manera impiden sobrepoblaciones de moscas, zancudos, arácnidos entre otros. En consecuencia, deberíamos agradecer su imprescindible labor sobre todo en verano ya que, al liberarnos de tan molestas visitas, podemos disfrutar una agradable tarde al aire libre.

Ahora bien, además de los sapos se suman otras especies. “Tenemosnuestras culebras, y sería raro en nuestra zona no verse impresionado con ellas cuando movemos piedras, ordenamos leña o lamentablemente las vemos atropelladas en algún camino. En nuestra zona habitan dos de estos reptiles: “La Culebra de Cola Larga” (Phyllodrias chamissonis) y la “Culebra de Cola Corta” (Tachymenis chilensis). La segunda es poco común y difícil de observar y su nombre hace alusión a lo reducido de la cola desde su cloaca.

Sobre la Culebra de Cola Larga detalló que es la más común, abundante y presente en las zonas rurales de Los Ángeles, principalmente en lugares secos, bajo rocas y matorrales donde se alimenta de lagartijas, anfibios, pequeños mamíferos, así como huevos de aves y aves a las cuales incluso puede cazar sobre los árboles. Es una culebra endémica de Chile, cuya coloración general es gris, destacando una banda central ancha de color marrón oscura o negruzca. A pesar de que sus 2 metros puedan intimidar, no es una culebra agresiva a menos que sea molestada y/o se encuentre defendiéndose o cazando. Igualmente, si bien sus dientes están adaptados para inyectar veneno, no hay que preocuparse ya que no es letal, al menos para el ser humano, mencionó la Dra Helen  Díaz. Agregó que el nombre hace referencia a que su cola cubre un tercio de su longitud corporal.

Además de los sapos y culebras en nuestra zona también habita la lagartija, que exhibe hermosos colores que la hacen única entre sus pares y por lo tanto fácilmente reconocible. Se trata de la “Lagartija Esbelta o Lagartija de Colores” o como hablan los biólogos: Liolaemus Tenuis. Esta lagartija es delatada por su bella configuración de tonos, sobre todo en el macho el cual exhibe en su mitad anterior una gama de amarillos y verdes mientras que la porción posterior es azul, celeste y turquesa. Si bien la hembra es menos vistosa en su coloración que es grisácea y de cabeza gris amarillenta, destaca por un cuerpo mucho más estilizado. Esta especie de tamaño mediano vive en los bosques donde es común verla caminando sobre el sustrato e incluso en los troncos de árboles vivos. Igualmente frecuenta parques urbanos e incluso disfruta del sol sobre piedras y/o asociada al hombre sobre los muros de sus casas. Al igual que el sapito de cuatro ojos, esta lagartija es una eximia cazadora de escarabajos, zancudos, y moscas.

LAS ESPECIES Y SU ROL COMO BIOINDICADORES

El Dr. Jonathan Guzmán alerta que: “Todos los herpetozoos se encuentran en grave peligro de extinción, ya sea por el temor que las personas sienten al creer que son peligrosos, lo que hace que sobre todo maten a lagartijas y culebras, así como por la alteración y destrucción de hogares o hábitats”.

En ese sentido agrega: “La contaminación afecta principalmente a los anfibios, debido a su piel delgada y permeable lo que hace que absorban cualquier contaminante del medio ambiente, los que le ocasionan malformaciones a los renacuajos e incluso la muerte de estos y los adultos”. Pero éste no es el único factor de riesgo: “Existe otro enemigo que ataca tanto a anfibios como reptiles, ya que ambos dependen de la temperatura ambiental para activar su cuerpo, eso explica el por qué las lagartijas se asolean por las mañanas, lo que les permite moverse rápidamente para cazar a sus presas, o el por qué el cuerpo de un anfibio se percibe frio al tacto, ya que su cuerpo mantiene la misma temperatura del agua donde se encuentra”.

Estas características han llevado a que los científicos del mundo consideren a los anfibios como bioindicadores de la calidad del medio ambiente, por lo que su extinción o desaparición de los hábitats naturales es una señal de alerta y puede estar indicando condiciones de contaminación, destrucción de hábitats o ser producto del cambio climático.  “Así, no solo debemos conservarlos porque nos ayudan a controlar plagas, sino que debemos estar alerta a su desaparición de los lugares donde naturalmente los hemos visto, ya que esa es sin lugar a duda una señal de que allí el ambiente ha cambiado”.


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