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¿Qué es el síndrome de May Thurner y por qué es más frecuente en las mujeres?

Según los expertos “más del 70% de los casos se presenta en mujeres, y es más frecuente entre los 20 y 50 años”.


 Por Nicolás Muñoz

editor

El síndrome de May Thurner es una afección en la que la vena ilíaca izquierda, situada en la zona de la pelvis, se comprime por la arteria ilíaca derecha y la columna, dando como resultado un mayor riesgo de trombosis venosa profunda (TVP) en la pierna izquierda y cambios en la anatomía de esta extremidad.

“Más del 70% de los casos se presenta en mujeres, y es más frecuente entre los 20 y 50 años. Podemos sospechar de su existencia cuando hay más de un evento de trombosis venosa al lado izquierdo, o cuando se ha producido una trombosis venosa profunda. Es importante tratarlo, para evitar otras complicaciones como insuficiencia venosa o embolia pulmonar”, explica Martín Cubelli, cirujano vascular y endovascular de Clínica Bupa Santiago.

Para diagnosticar este síndrome, se indica el eco doppler venoso, además de una angiotomografía de abdomen y pelvis. “También, un examen llamado flebografía, que permite caracterizar la lesión y a la vez es la primera parte del tratamiento quirúrgico”, sostiene el especialista.

Según agrega Cubelli, el traumatismo constante del pulso ilíaco sobre la vena favorece además la formación de tabiques fibrosos al interior de la vena ilíaca izquierda. “Puede favorecer la aparición de síndrome de congestión pélvica, la aparición de varices pélvicas, vulvares y en la extremidad inferior izquierda. Asimismo, favorece que la pierna izquierda esté siempre más gruesa, con mayor edema y sensación de pesadez, lo que provoca un impacto estético. En casos avanzados pueden aparecer úlceras en el tobillo”, explica el profesional.

Tratamientos existentes

Una vez diagnosticado, los pasos a seguir van a depender si se trata de una trombosis venosa aguda o de un síndrome post trombótico. En el primer caso, se realiza una terapia mínimamente invasiva a través de un catéter insertado en la vena enferma, con la que se remueven todos los coágulos mediante el uso combinado de medicamentos y dispositivos de aspiración. Una vez removidos, se realiza la angioplastia ilíaca.

“En el segundo caso, en el que ya no hay trombos pero se mantiene la estrechez de la vena ilíaca izquierda, se realiza directamente la angioplastia, procedimiento que consiste en dilatar la vena con un balón o globo para llevarla a su tamaño normal. Una vez dilatada, se inserta una malla metálica (stent) que ayuda a mantener la vena abierta a lo largo del tiempo. Por el carácter mínimamente invasivo de esta cirugía, es posible hacerla con anestesia local y de forma ambulatoria”, explica el experto sobre la manera de tratar el síndrome de May Thurner.


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