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Caída en las inversiones y migración de trabajadores provocan conflictos en la Macrozona Sur

La Sociedad de Fomento Agrícola de Temuco atribuye tanto la baja en las inversiones y la productividad a la violencia que se vive en la zona.


 Por Jorge Guzmán

foto nota conflicto mapuche
La región donde se sitúa el conflicto es rica en recursos que no se han podido aprovechar debido a la baja en la productividad que ha traído la violencia de la zona.

Dirigentes gremiales del sector agrícola avizoran con preocupación la producción futura en la zona sur del país, la que se ha visto afectada –aseguran- debido a la violencia en la Macrozona Sur, que estaría desincentivando las inversiones en la zona.

Sebastián Naveillán, presidente de la Asociación de Productores Agrícolas de Victoria, en conversación con diario La Tribuna, señaló que la violencia “sin duda ha afectado en los trabajadores agrícolas y su disponibilidad”. Señalando que “la inversión se ha alejado, lo que ha causado que la región y la provincia se empobrezcan”.

En los frutales, explica Naveillán, la región “tiene muy buenas condiciones para la producción de diversos cultivos, que no se han podido aprovechar producto del conflicto en la zona”. Lo anterior implica, según el vocero de la Asociación de Productores Agrícolas de Victoria, “no solo una baja en las plantaciones de frutales, sino que en la mano de obra necesaria para la cosecha”.

Esta fuerza de trabajo ya es escasa –reafirmó- cuando hay más producciones frutales para cosechar. No obstante, debido al conflicto que vive la Macrozona Sur, los trabajadores han emigrado con rumbo hacia otras regiones del país, que brinden mejores oportunidades de trabajo, así como seguridad laboral.

“Este año, la pandemia ha influido”, señala Naveillán, “pero sin duda hay huertos que están en la zona que tienen problemas para encontrar mano de obra, así como también en el rubro de los cereales, por ejemplo, producto de este problema”.

Naveillán agregó que los trabajadores “están en lugares donde tienen mala señal, y en predios alejados. Entonces no tienen a dónde recurrir”. Con esto hace alusión al miedo que genera entre los trabajadores agrícolas el estar expuestos a ser víctimas de algún atentado, sin la posibilidad de recibir ayuda inmediata en caso de requerirla.

Eso y los hechos de violencia han bajado la mano de obra agrícola. “Muchos colaboradores tienen miedo de ir a trabajar, y esto afecta al sector y lo que puede producir”, explica el dirigente.

Por su parte, Andreas Kobrich, secretario ejecutivo de la Sociedad de Fomento Agrícola de Temuco (Sofo) explicó que es difícil medir la caída en la productividad de la zona. “Uno puede tener una sensación, pero no hay números sobre la productividad”, dice Kobrich.

“El Observatorio Laboral mide la actividad económica, y ese viene diciendo que estamos bastante mal en lo laboral. La producción ha bajado considerablemente”. Lo anterior implica, según el secretario ejecutivo de SOFO, no solamente una baja en la productividad en el corto plazo, sino que también genera malas expectativas respecto al futuro de la productividad en la Macrozona Sur.

EL FACTOR HUMANO

Otro de los problemas, de acuerdo a Kobrich, es el hecho de que “estos atentados no son tanto en contra de un patrimonio, como un tractor, como en contra de un trabajador. Alguien que está en la máquina, en el tractor”.

Lo anterior, en palabras del secretario ejecutivo de la Sociedad de Fomento Agrícola de Temuco, “genera un impacto psicológico en el trabajador, que deja de estar dispuesto a desempeñarse en esta zona”. El resultado en estos casos, es “una desmotivación por parte de los trabajadores, y genera incertidumbre en las empresas”.

Algunas de estas empresas, cuenta Andreas Kobrich, han cerrado, aunque “tratan de no hacerlo, con el fin de apoyar a la comunidad local”.

“En el mundo agrícola también hay vacantes que no se están ocupando”, cuenta el vocero de la entidad. “En el caso de La Araucanía, las compras de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi), restaron del circuito productivo más de 200 mil hectáreas”, explica.

ESTANCAMIENTO DE LA PRODUCTIVIDAD AGRÍCOLA

Con el Censo aproximándose como una de las mediciones relevantes más cercanas, Kobrich se muestra “escéptico respecto a los resultados que este pueda arrojar”. Según Andreas Kobrich, la medición podría generar cifras que no sean buenas para La Araucanía.

Sin embargo, incluso sin estas cifras negativas, dice que sabe que entre el 60 y el 70 por ciento de los predios de Conadi quedan abandonados. Dicho dato “no hemos podido confirmarlo pues Conadi no entrega las cifras”, explica el vocero de la Sociedad de Fomento Agrícola.

“En La Araucanía, de hecho ha aumentado la pobreza”, explica Kobrich. Y también dice que algunos empresarios comenzaron a invertir fuera de la región por lo mismo.

Pero uno de los problemas que el secretario ejecutivo de SOFO ve para el área productiva de la zona, es precisamente que las inversiones serían las mínimas necesarias para mantener la actividad agrícola tradicional de la zona. “Los agricultores en especial, no pueden mover su actividad. Tiende a heredarse”, dice.

Lo negativo de esto es que “no se estarían viendo nuevas actividades. Quizá hay nuevas plantaciones, pero no hay un aumento de las inversiones”. Kobrich dice que la agricultura está pasando por un buen momento en lo productivo, pero que no sabe si esto se podrá mantener en los sectores donde los atentados terroristas en contra de los productores ralentizan el aprovechamiento del potencial de la zona.

EN BIOBÍO

Desde la Sociedad Agrícola de Biobío (Socabio), también han participado de reuniones con consorcios agrícolas de la zona sur y ven con preocupación el hecho de que la inseguridad no permita llevar más y mejores inversiones a la Macrozona Sur.

Además, preocupa un eventual crecimiento del conflicto hacia otras zonas cercanas. “El sector de la violencia, propia de zonas como Cautín y Malleco ha crecido hacia Biobío, lo que ha generado un cierto temor de los agricultores locales” dice el vocero de la sociedad, Boris Solar.

Solar dice que desde Socabío han visto cómo se “ha frenado las inversiones y se ha convertido en una preocupación que crece cada vez más”, explica.

Desde el gremio, Solar declara que la falta de inversiones se debe principalmente “a este conflicto, que desincentiva el uso de nuevas tecnologías que han demostrado aumentar la productividad de ciertos cultivos”. Dichas tecnologías, explica el vocero de Socabío, son por ejemplo “drones o nuevos usos de maquinaria que harían más eficiente la generación de una producción de calidad”.

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