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Sequía en el lago Laja: nivel de agua embalsada es apenas un 25% del promedio histórico

Además, la nieve acumulada en el punto de medición en el sector de Alto Los Mallines –que es fundamental para sostener el nivel de agua desde septiembre en adelante por los deshielos– simplemente indica que no hay reservas nivales.


 Por Juvenal Rivera

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Los escasos 9,9 milímetros de aguas lluvia que se acumulan en Los Ángeles durante mayo son una evidente señal de alerta de la aguda falta de precipitaciones que, en lo que va corrido del año, apenas totaliza 33,2 ml en la estación de medición del aeródromo María Dolores. Esto significa que ha precipitado apenas un 2% de lo que debiera haberse sumado a estas alturas del año.

Y si la situación pluviométrica vuelve a evidenciar la sostenida caída en el promedio de aguas lluvia en la última década, el panorama es mucho más agudo al revisar los datos de lo que acontece en la zona cordillerana de la provincia de Biobío.

Los ojos de la inquietud están puestos 96 kilómetros al oriente de Los Ángeles, específicamente en la zona de la laguna del Laja, situada al interior de la comuna de Antuco.

De acuerdo al informe de la información proporcionada por la Unidad de Hidrología de la Dirección General de Aguas (DGA), el embalse natural “presenta un 24,9% de llenado respecto de su promedio histórico y 15% con relación de su capacidad máxima”.

Como si fuera poco, la nieve acumulada en el punto de medición en el sector de Alto Los Mallines –que es fundamental para sostener el nivel de agua desde septiembre en adelante por los deshielos– simplemente indica que no hay reservas nivales.

Lo anterior vuelve a reflejar la aguda crisis del lago Laja, que viene experimentando una sostenida baja en la cantidad de agua embalsada, pese a ser el principal reservorio en las regiones del Biobío y de Ñuble.

Es que sus aguas alimentan una serie de plantas generadores de energía eléctrica (centrales Abanico, El Toro Antuco, Rucúe y Quilleco), que constituyen uno de los mayores centros productores de electricidad del país.

Asimismo, se riegan más de 120 mil hectáreas en la provincia de Biobío y el área norte de la región de Ñuble, a través de más de 15 organizaciones de regantes, donde destacan la Asociación Canal Zañartu, la Asociación de Canalistas del Laja y la Asociación Canal Laja-Diquillín.

En forma adicional, del caudal del río Laja se extraen aguas para el consumo humano y alimenta las napas subterráneas que sirven para el mismo fin.

Como si fuera poco, ese mismo recurso es el que se observa en las populares cascadas de los Saltos del Laja, que sostiene una intensa actividad turística.

PRONÓSTICO DE LA DIRECCIÓN METEOROLÓGICA

Los antecedentes de la Dirección Meteorológica, en su último boletín de Pronóstico Subestacional y Estacional para los meses de mayo, junio y julio, apuntó a que el fenómeno climático de La Niña oficialmente se ha ido, de acuerdo a lo informado por la Oficina Meteorológica de Australia (BOM), una de las instituciones internacionales que regularmente monitorea los cambios que suceden en el Océano Pacífico Ecuatorial.

En esa línea, el organismo proyecta “condiciones neutrales –ausencia de El Niño o La Niña– para el próximo trimestre. Esta condición alcanza hasta un 69% durante mayo, junio y julio, y hasta 62% para el invierno”.

Aunque esa condición implica altos niveles de incertidumbre en la predicción de las precipitaciones, “generalmente, los años neutrales han implicado para nuestro país condiciones de déficit de lluvia, por lo que se tiende a reforzar la menor frecuencia de sistemas frontales y precipitaciones a lo largo del año”.

Una condición “normal a bajo lo normal” implica que durante el trimestre, “cualquiera de las dos categorías se puede presentar, lo que significa que las lluvias acumuladas oscilarán entre el rango bajo lo normal o el rango normal, siendo altamente probable que precipite menos del límite superior de lo normal”.

DGA

Al respecto, Andrés Esparza, director regional de la Dirección General de Aguas (DGA), ha corroborado la aguda ausencia de precipitaciones hasta la fecha: “se ha apreciado que la tendencia en materia de precipitaciones se ha mantenido similar a lo observado de la última década, con un abril prácticamente sin lluvias y con mayo con escasas precipitaciones”.

A su juicio, “esto refleja un panorama cada vez más complejo en la época de verano, donde una menor disponibilidad del recurso y un aumento en su demanda para consumo humano y riego nos obligan, como Estado, a tomar las medidas para minimizar en lo posible los impactos ambientales y socioeconómicos que genera este desbalance en la oferta y demanda”.

En esta línea, Esparza adelantó que la Dirección General de Aguas está “impulsando diversas iniciativas, como los planes estratégicos de cuenca, partiendo por la más importante que es la cuenca del río Biobío, y las prospecciones y mapeos de acuíferos subterráneos”.

A lo anterior, se suma “la política regional hídrica que englobará y complementará todas las iniciativas sectoriales en la materia, conservando y recuperando los ecosistemas productores de agua, fomentando la infraestructura para el consumo humano y el saneamiento, el riego campesino de subsistencia, la diversificación de las fuentes de agua y apuntando a la eficiencia en el uso para el riesgo productivo con el fin de reducir los conflictos por acceso y propender a la seguridad hídrica regional”.

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