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Pandemia y familias: hijos con necesidades de atención temprana (0-6 años)


 Por Dra. Lourdes Ilizástigui del Portal. Académica Escuela de Psicología,Universidad Santo Tomás

Lourdes Ilizastegui 2

La pandemia no cede y sus efectos en la salud mental, en niños y adultos, son conocidos. Sin embargo, han quedado relegados los niños/as con necesidades de atención temprana y sus familias. No hay duda de que la familia es el motor de desarrollo de sus hijos, entonces enfoquemos esfuerzos para colaborar en algunos aspectos que le permitan continuar potenciando el desarrollo de su hijo/a, pese a las condiciones actuales.

La familia, como actor primordial en el desarrollo de su hijo/a en su medio natural, puede impulsar las situaciones de aprendizaje en las propias rutinas. En atención temprana, es importante garantizar que el cuidador principal del niño tenga el apoyo que necesita para llevar a cabo las tareas parentales de manera positiva, alegre y en la que se promueva el desarrollo (Mc William, 2016).

En esta primera aproximación comparto algunos elementos generales, pero en la continuidad de este propósito, las sugerencias se orientan a especificidades de los niños/as con alteraciones en su desarrollo.

– Uno de los elementos fundamentales es la calidad de los intercambios de los cuidadores esenciales con el niño/a.

– La calidad de las actividades que son organizadas por la familia debe generar experiencias del niño/a satisfactorias. Relacionar éstas con las rutinas diarias.

– Tener presente las medidas ambientales creadas para el mejoramiento de la salud y la seguridad del niño. Muy importante, el cumplimiento de horario de vida.

– Potenciar, estimular al niño/a su desarrollo cognitivo, personal y social en sus mejores momentos.

– El entorno debe ser adecuado a las necesidades del el/ella.

– Conversar, el lenguaje no es sólo un vínculo de comunicación, sino también de afianzamiento y desarrollo cognitivo, emocional afectivo.

– Jugar con el/ella. Colaborar, pero no sustituirlos en la actividad. Evite el empleo del celular, mejor un juguete o cambio de actividad.

– Evitar, eliminar los peligros potenciales.

– No olvidar que cada niño/a tiene su propio ritmo.

Seguramente, muchos de nosotros estamos de acuerdo respecto a la necesidad de que nuestros jardines infantiles, resguardando todas las medidas sanitarias, abran sus puertas a todos los niños/as, por lo que esto significa en su desarrollo integral. En una alianza colaborativa de familia e institución está el sendero por donde ellos deben transitar igual que cualquier otro niño/a. El resto, debemos ser fieles colaboradores y veladores de que el jardín desarrolle su hermosa labor bajo las condiciones sanitarias más estrictas.

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