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El arte se aferra a la vida y de la mano de la digitalización, continúa abriendo espacios

La compañía de teatro angelina, Perfiles y Siluetas destaca por su gestión en tiempos de pandemia, estrenaron un montaje este año y se proyectan optimistas para el próximo


 Por La Tribuna

bodega44 2020

Perfiles y Siluetas es una compañía teatral de Los Ángeles que por 22 años se ha dedicado a abrir espacios, a generar audiencias y a contagiar el gusto por la experiencia artística. Para ellos, el arte es una necesidad intrínseca del ser humano, algo que alimenta, potencia y despierta el espíritu a través de la reflexión, del contacto con la belleza y de la exposición al abanico casi infinito de sensaciones a las que se enfrenta quien se aventura en la contemplación de un producto artístico.

En 1998 de la mano de Mariela Belmar, nace este colectivo que inicialmente intervenía espacios a través de la performance y la declamación. De a poco, comienzan a volcarse hacia lo teatral.
Para la compañía, siempre fue esencial abrir espacios a todo tipo de manifestaciones como la poesía, la música y el circo.
Autogestionados desde el inicio, se han instalado como una sólida compañía teatral que crea su propio material. Desde el año pasado a esta fecha, han ensamblado seis montajes teatrales, los que hasta antes de la pandemia se presentaban los viernes y sábados en “Bodega 44”, el espacio físico del colectivo.
La activa agenda de la agrupación se vio entorpecida por la pandemia. Al igual que otros rubros, este se vio seriamente afectado y quedó en parte abandonado por la institucionalidad. El Ministerio de Hacienda no considera trabajadores a quienes ejercen la profesión artística, porque a veces no tienen contratos, trabajan boleteando o con honorarios. Esto dificulta su acceso a bonos y beneficios estatales.
La compañía ha migrado hacia el formato digital. Actualmente exhiben sus montajes en sus plataformas virtuales, a través del ciclo “Contagio Teatral”, que todas las semanas presenta obras de la compañía y de otras agrupaciones del país.
Francisco Abad es actor de Perfiles, lleva tres años participando y para él, se abre un dilema con el formato digital. Para Abad, el teatro es una instancia donde actores y público interactúan. La audiencia es un elemento esencial para el desarrollo del teatro, pero no puede negar que la digitalización ha generado oportunidades en este contexto.
“Hemos tratado de estar activos durante la pandemia a través de lo virtual. Impulsamos proyectos que nos permiten seguir mostrando nuestro arte, como “Te Cuento un Cuento”, una serie de cápsulas audiovisuales y audio cuentos que se transmitieron en diversos portales de municipalidades y radios. Resalto también nuestro estreno “Permanente”, algo destacable considerando que nuestra compañía es de las pocas que ha logrado estrenar un montaje en pandemia”, relata Francisco.
Francisca Venthur es actriz, ingresó a Perfiles el año 2013. También se dedica a la docencia teatral, lo que le ha permitido paliar la situación actual al impartir talleres en algunos colegios de la ciudad. Ella es una de las encargadas de realizar la Escuela de Teatro que dicta Perfiles y Siluetas todos los años durante los meses de verano. Más de 300 jóvenes entre 8 y 26 años participan cada año en esta instancia, que otorga un aproximamiento a disciplinas como la danza, el circo, la poesía y el teatro.
Francisca destaca el cálido ambiente que se da, donde llegan personas de todos los estratos sociales, de todos los sectores e incluso de comunas aledañas a Los Ángeles. En la escuela los jóvenes dejan de lado las diferencias sociales y todo lo que los divide, para centrarse y explotar la faceta que los une, la curiosidad y amor por el teatro.
Francisca reflexiona sobre la migración al sistema digital: “Es una gran herramienta, en cualquier lugar del país y del mundo pueden ver las obras. Pero hay una frialdad en el tema virtual, no ves las reacciones de la gente, hay una distancia, en presencial todo es más cercano y cálido. En presencial puedes ver si a la gente le gustó la obra por sus reacciones. Es triste porque nunca recibes un aplauso en una función digital. Se pierde la magia, la cercanía”.
A pesar de que la digitalización ha permitido a la compañía ampliar su red de contactos, hay cientos de actores pasando por situaciones complejas. Mariela Belmar, participa hace 22 años en la agrupación, es fundadora y directora y ha visto a muchos colegas caer en la desesperación.
“Algunos perdieron su casa y han tenido que volver a vivir con sus papás, con sus familias e hijos. Hay compañeros que están pasando hambre, que tienen que hacer puerta a puerta para conseguir alimentos. Hay países que han tomado esto muy en serio y han cobijado a sus artistas, como Alemania. Aquí estamos muy dejados de lado, hemos pedido a los municipios cajas de alimento, hecho colectas porque los que se dedican 100% al teatro, están realmente muy mal”, señala Mariela.
Sobre esa base, la compañía se proyecta con optimismo hacia el futuro, si bien no podrán llevar a cabo su escuela de teatro, que es una de sus labores más reconfortantes y comprometidas con la comunidad, estarán grabando los montajes que han sido mejor recibidos, para el 2021 optar a festivales virtuales con una propuesta audiovisual completa, con música original y grabada a cuatro cámaras, generando una inmersión total en la atmósfera que la compañía busca entregar.

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