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Interconexión urbana en Los Ángeles: un proyecto ambicioso que no se llevó a cabo

El espacio urbano delimitado por calles Colo Colo, Colón, Valdivia y Rengo, en un principio aspiró estar unido entre sí y hasta peatonalmente con la plaza.


 Por La Tribuna

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Lo que constituye un bloque urbano de varios lados que une las distancias que hay de algunas esquinas más características en Los Ángeles, pudo estar interconectado entre sí, ya que un proyecto pretendió unir toda la manzana y, ambiciosamente lograr que los peatones pudieran transitar hasta la plaza.

La iniciativa comenzó en la época de la unidad popular, entre 1970 al 1973, por medio del arquitecto de origen danés, Ronald Ramm, el cual realizó un seccional del lugar que consistió en un plan regulador que realizó una normativa detallada para este sector de Los Ángeles, dada las características especiales que abordó de manera específica.

Su interés fue tal, que consideró factible dentro de los planos construir un puente que uniera el edificio Pedro de Córdoba de Figueroa con el estero Quilque a través de la construcción de un puente que pasará por lo que hoy es el paseo Alcalá hasta llegar a la Galería España.

El sector tenía características distintas dentro de la propia comuna y, por lo tanto, su planificación específica podría potenciar la urbanización en Los Ángeles, pero resaltando y conservando sus cualidades.

Para obtener más detalles de la obra que se pretendió realizar, consultamos con el arquitecto angelino, Osvaldo Cáceres, quien conoció a Ronald Ramm trabajando en varios proyectos con él. El profesional comentó sobre cómo no se logró concretar esta gran obra, en la cual Ramm creó varios planos seccionales dentro de la comuna, en consideración de la diversidad dentro de la urbe. Pero cuando estos estaban listos, contando con el apoyo donde la sociedad mixta que existía llamada Corporación de Mejoramiento Urbano Los Ángeles (Cormulan), quienes se comprometieron a urbanizar, ampliar y remodelar estos límites urbanos, sin embargo, el arquitecto angelino aseguró que todo se fue abajo tras un acontecimiento político dentro del país.

“Esto ocurrió tras el golpe militar. Posteriormente le otorgaron el proyecto a Ernesto Vilches y Enrique Van Rysselberghe, cuando Ramm tenía el estudio listo, sólo faltaba que se desarrollara el proyecto con las diferencias de niveles que eran parte de este”.

CÓMO SE CONTRETÓ FINALMENTE

Entre 1973 y 1975, aproximadamente, Cáceres comentó que las sociedades mixtas que se encontraban en distintas partes del país y tenían la finalidad de aprovechar los recursos municipales  y realizar obras, en conjunto a un directorio compuesto por funcionarios municipales y arquitectos, se comenzó a disolver.

Sin el apoyo de la Cormulan, los edificios se construyeron por partes. Distintas constructoras participaron individualmente descartando las comunicaciones entre inmuebles propuestas por Ronald Ramm.

“No hubo interés de la municipalidad, cuando yo llegué aquí en 1975 estaba en obra gruesa, no se había terminado y se encontraba en manos del Banco Concepción, el cual comenzó a vender algunos inmuebles”.

Ya en 1980 las edificaciones estaban construidas, pero sin la ambiciosa idea del arquitecto de origen danés.

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