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Medio Ambiente

Las Bandurrias, las bulliciosas aves que también podemos observar en el centro de Los Ángeles

Fotos tomadas en el sector de Cantarrana por Ángelo Novoa Ramírez, profesor de Educación General Básica.


 Por Claudia Robles

Bandurria-JC.-Chacana

Entre las muchas aves que podemos escuchar tanto en sectores urbanos como rurales, algunas más melodiosas que otras, está el canto potente de las bandurrias, que se impone con cierta estridencia tanto en sectores urbanos como rurales de la comuna de Los Ángeles, donde jamás pasan desapercibidas.

En la región y particularmente en Los Ángeles, durante todo el año es posible apreciar una rica diversidad de aves que revolotean en nuestros parques, jardines, campos, lagunas y humedales. Con sus cantos, ellas nos alegran la vida y como se dice: “Nos hacen el día” expresa el  Dr. Jonathan Guzmán Sandoval, biólogo, magíster en Ciencias, mención Zoología
Ph.D. LMU – Múnich, Germany y docente del Departamento de Ciencias Básicas de la Universidad de Concepción Campus Los Ángeles.

Respecto de otras aves, las bandurrias, emiten una especie de cornetazo fuerte, muy distintivo e inconfundible, que nos deja clara su alta capacidad de fonación, entremezclándose con un sin número de otras especies, “un mundo sin ellas sería distinto, quizá triste, melancólico y descolorido, eso al menos para quienes las disfrutan en sus distintas formas, tamaños, y comportamientos”.

Existen aves que emiten gritos complejos que no pasan desapercibidos, incluso para quienes no se interesan por diferenciar a un gorrión de un chincol o a una paloma de una tórtola, existiendo gran riqueza de canoras, algunas más melodiosas.

En este contexto, hay aves de dulce trinar, como los chincoles, zorzales, picaflores o chercanes, pero además, “en nuestra comuna tenemos el privilegio de contar con otras más bien estridentes, dentro de las cuales sin duda alguna destaca la hermosa y elegante “bandurria” (Theristicus melanopis), cuya voz definida como un cornetazo fuerte, es muy distintiva, única e inconfundible.  Esta pertenece a una de las cuatro especies conocidas en el continente y es una de las dos especies presentes en nuestro país” cita el docente. La otra es la “bandurria de la puna” (Theristicus branickii), que habita principalmente en Perú, Bolivia y nuestro país.

Esta bandurria de pico más corto se encuentra periféricamente en la región de Arica y Parinacota, sector geográfico para el cual la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) la considera de origen incierto e incluso, posiblemente extinta.

LA PRIMAVERA Y EL RETORNO AL SUR

En cuanto a la bandurria o también conocida como bandurria austral o de collar, esta reside durante todo el año en Los Ángeles, “pero se deja ver con mayor facilidad a finales del invierno e inicios de la primavera en parte, porque un gran número de individuos emprende el retorno al sur desde zonas más benignas en el norte del país donde es un visitante estacional” expresó el académico de la UdeC.

En paralelo agregó que morfológicamente, este ibis chileno de tierras altas es grande, posee largas patas de rojas a rosadas, cabeza café claro y pálida, con el ojo de iris rojo desnudo y donde, además, destaca un gran pico largo y curvado hacia abajo con el cual remueven el sustrato en busca de su alimento. Su cuello, pecho y cara son ocres y las partes inferiores junto a su plumosa cola son negras, mientras las zonas superiores son café grisáceo con alas mayoritariamente grises. Son animales que durante los periodos reproductivos pueden formar colonias de 10 a 30 o incluso hasta 50 parejas, cuyos nidos elaboran en grietas o salientes de riscos, acantilados costeros y/o en árboles. Las bandurrias basan su alimentación principalmente en animales pequeños como gusanos, insectos, anfibios y raramente en roedores entre otros. Buscan su alimentación en praderas agrícolas y campos generalmente en bandadas, las cuales cuando se desplazan lo hacen volando a gran altura.

SU HÁBITAT EN LOS ÁNGELES

En nuestra comuna es típico ver bandurrias en los campos cultivados inmediatos a las viviendas a las afueras de Los Ángeles, donde llaman la atención, por sus escandalosos cantos cuando están sobre los árboles o cuando vuelan. Incluso, “no es de extrañar ver una que otra en la Plaza de Armas o alguna plaza o parque de la ciudad; más aún, se sabe que son aves poco temerosas o, dicho de otra forma, que tienen una alta tolerancia a la presencia humana, situación particular en el sur del país. Lo anterior, no significa que debamos abusar de su paciencia y molestarlas, puesto que, si bien no presentan problemas de conservación y no son agresivas, debemos respetar y preservarlas para las futuras generaciones”.


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