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Experto advierte: lluvias y frío de junio no significan vuelta a normalidad climática

Raúl Orrego, experto en agroclimatología del INIA Quilamapu, atribuyó a un muy poco habitual tercer año consecutivo del fenómeno de la Niña, presencia de variables que se han registrado en la zona centro sur de Chile.


 Por Juvenal Rivera

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Los últimos días de abril fueron inusualmente lluviosos con precipitaciones que sumaron 117 milímetros, lo que alimentaba la esperanza que se pusiera fin a más de una década de persistente sequía con agua acumulada por debajo del promedio histórico.

Sin embargo, en mayo – que generalmente es más generoso en lluvias – sólo sumó 72 milímetros, mientras que en lo que va corrido de junio ya van 140 mm de agua caída, de acuerdo al reporte en la estación María Dolores de la Dirección Meteorológica de Chile.

Si se suma toda la lluvia caída hasta la fecha (8,4 mm en enero y

6,6 mm en marzo), las precipitaciones solo suman 344 milímetros, muy lejos aún del promedio de mil 200 mm. que se registran históricamente en la zona.

Eso lo tiene claro el ingeniero y doctor en recursos, Raúl Orrego, quien a su vez es investigador y especialista en agroclimatología de INIA Quilamapu.

“El comienzo de junio tuvo un sabor a invierno en el centro sur de Chile. Prácticamente una semana completa de calles escarchadas y frío muy intenso que acabó con una lluvia breve, pero contundente”, señala.

Pero esa perspectiva auspiciosa no solo de debió a las lluvias. La nieve observada en los volcanes Descabezado (Maule), Nevados de Chillán (Ñuble) y Antuco (Biobío) ayudó a pensar que el año aparentaba tener “buena pinta”, ya que volvía a parecerse a los otoños de antes.

Sin embargo, al analizar los episodios de lluvias que afectaron a las regiones de Maule, Ñuble y Biobío y que se reiterará con nuevas precipitaciones los últimos días del mes, su juicio es contundente: “los datos duros nos hablan de otra realidad, pues hay que asumir que la condición seca es una nueva normalidad”.

En términos simples, Orrego que este 2022 está marcado por la presencia del fenómeno de la Niña que, aunque de baja intensidad, “ha sido particularmente extensa, proyectándose un extremadamente raro tercer año consecutivo de Niña”.

¿Qué significa dicha condición? El mismo especialista lo explica: “La condición Niña se asocia en otoño e invierno, más o menos de Concepción al norte, a una condición más seca y fría de lo normal, lo cual ha sido bastante exacto a lo observado”.

En consecuencia, “el año ha sido más seco de lo normal, tendencia que solo se quebró con las lluvias recibidas a fines de abril”. Al respecto, aclaró que a mediados de junio aún existía un déficit anual de precipitaciones que oscilaba entre el 20 y el 30 % en la depresión intermedia del Maule (disminuye hacia la cordillera y costa), y en torno al 20 % en la depresión intermedia de Ñuble (también disminuye hacia la cordillera y la costa). “Solo en Biobío los valores están en torno a la normalidad”, señaló.

Sobre la temperatura, el investigador de INIA Quilamapu indicó que el frío fue importante en mayo, observándose temperaturas que fueron aproximadamente 1°C más bajas en promedio. Respecto de junio, Orrego sostuvo que comenzó con una “helada muy severa, que si bien fue muy intensa, no fue tan severa como las observadas en julio de 2007 en Ñuble y Maule”.

Agregó que lo anormal fueron temperaturas bajo cero registradas también en la costa, lo que “pudo haber afectado algunos frutales sensibles como paltos y papayos (característicos de esa zona), aunque no tenemos reportes de daños generalizados a este respecto”.

En cuanto a la región del Biobío, explicó que el evento de frío fue severo en la depresión intermedia, pero no así en la costa. De hecho, en la estación de María Dolores – entre fines de mayo y los primeros días de junio – hubo siete días consecutivos con temperaturas bajo cero, con el peak de -7,2 grados el 29 de mayo.

Consultado por la posibilidad que las temperaturas bajo cero se repitan en el invierno que recién se inicia, el científico recalcó que “si bien se repite el patrón de que el evento ocurre en un año Niña (2007), no son esperables heladas de la misma intensidad y duración en un plazo cercano”.

Desde el punto de vista agrícola, Raúl Orrego destacó la nieve acumulada en la cordillera (a diferencia del año pasado) “aunque no en el volumen necesario en términos del agua almacenada. De hecho, se tiene un déficit en torno a un 80% respecto de lo observado históricamente”. 

FUTURO INMEDIATO

En cuanto a la factibilidad de predicciones más amplias, el investigador mencionó que hace años varios centros internacionales están desarrollando modelos para anticipar las condiciones esperables de la temporada. “Estos modelos son estudiados por los profesionales de la Dirección Meteorológica de Chile, quienes elaboran un modelo de acuerdo, que básicamente es una combinación de los modelos más certeros del pasado”.

En este sentido, sostuvo que en INIA se desarrolló una versión explicada disponible gratuitamente para todo público (http://riesgoclimatico.inia.cl/public/publicaciones). “De la revisión de estas publicaciones, es posible advertir que estos modelos proyectan las mismas condiciones para lo que queda del invierno, vale decir, un invierno frío y seco desde Los Ángeles al norte”.

“Este año no se proyecta como lluvioso, sino como un año más que se suma a la megasequía. Será mejor que el anterior ciertamente, pero es importante tener los pies en la tierra. Las condiciones son las que tenemos y debemos aprender a que no queda más que adaptarse a ella”, sentenció Orrego.


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