domingo 17 de noviembre, 2019

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Los Ángeles

Se apaga el flash: reconocido fotógrafo local busca quien compre sus implementos de trabajo

A sus más de 80 años, Carlos Fernández dice que las enfermedades ya no dan tregua y con pesar dejará el oficio al que dedicó prácticamente una vida entera.


 Por Marcela Vidal

9.1 principal

Hace un par de días que los instrumentos de trabajo tan reconocidos de Carlos Fernández duermen en una bodega a pocos pasos de la Plaza de Armas y ya no se lucen en bellas fotografías. Y es que el destacado creador de los retratos con el caballito dice que ya no puede más, las enfermedades reinan y los años pesan dejando una serie de complicaciones.

A simple vista luce cansado y en medio de esto cuenta que le ha tocado más duro de lo normal. Partiendo porque hace unos meses se dio cuento que le cuesta hacer lo que más le gusta en su lugar de trabajo, donde él ha sido testigo de importantes cambios y hasta ha podido ver cómo las generaciones cambian paulatinamente. 

Y, por qué no decirlo, este hombre que luce su tradicional sombrero marcó a muchos que guardan entre sus recuerdos una fotografía con algún ser querido o amigo, o también fue amigo de esos padres que retrataron a sus hijos en esta tradicional figura popular.

“Desde niño siempre me ha gustado trabajar, fui vendedor de diarios, lustrabotas y otras cosas más. Me reconocen por ser fotógrafo desde 1900 y algo, junto a mi caballo retratamos a muchas personas, nunca le puse un nombre, pero guardamos valiosos recuerdos”, explicó con una mirada trasparente al vacío, y en medio de su testimonio es imposible no darse cuenta que este hombre, refleja el pesar de los adultos mayores que luchan día a día por tener una vejez digna.

“BUSCO QUIEN COMPRE Y VALORE MIS COSAS”

En medio de este panorama, Carlos nos invita a conocer sus productos a la venta, muestra con cariño todo lo que está disponible para ser adquirido y desde una bodega extrae todo su equipo de trabajo. En un carro está su caballo, el que a pesar de tener una serie de terminaciones gastadas, todavía luce reluciente y a su lado, en una antigua maleta, como un tesoro, se mantiene una maquina Polaroid que obtuvo hace un par de años, porque recuerda entre risas que el cajón que tenía hace unos años ya era muy complejo de usar.

“Esto vendo, no quiero cobrar caro, pero sólo deseo recuperar lo que invertí. Con ella he sacado decenas de imágenes y siempre la gente se iba feliz”, recuerda este angelino que –indudablemente- a muchos les otorgó una sonrisa con en este romántico proceso.

LA HISTORIA TRAS EL FOTÓGRAFO

Si bien los años se han hecho culpables de su cansancio y las visitas a los doctores lo agobian, una labor que no deja de realizar fielmente Carlos es ir a ver su compañera de vida  Margarita, quien hace un par de años vive en el hogar don Orione a causa de sus enfermedades.

Todo ello lo hace a pesar del frío, calor o dolores físicos que se puedan presentar diariamente. Esto, confiesa, lo hace para que no se olvide el amor, porque ella es lo mejor que le pasó en la vida.

“En invierno acompaño siempre a mi viejita, me paso todo el día junto a ella, porque nuestro amor no es el amor de hoy, es un amor antiguo. Comprensión, sin vicios y es único”, sentenció con orgullo este hombre al recordar a aquella mujer que lo ha acompañado toda la vida.

Pero en el día a día además debe darse espacio para producir ingresos porque hace un tiempo está de allegado con un matrimonio amigo, desde que perdió su antiguo hogar en villa Montreal.

Recuerda que llegó allá hace un par de años, luego que le robaran todo. Fue un episodio amargo, puesto que sucedió luego que estuvo enfermo. “Cuando salí del hospital me habían robado todo, Carabineros sabe, pero así son las cosas, terminé acá y así debo seguir”, expresó.

Explica que no quiere molestar a nadie, tampoco a su hijo que está en el norte del país en una compleja situación, puesto que su nuera lucha con un cáncer; por ello, a veces es acompañado por su hermana Sara, quien se da el tiempo para llevarlo a diversos lugares.

En su relato, confiesa que ya se le olvidan las cosas, recuerda la razón de esta entrevista y su objetivo de generar ingresos dignos, porque si hay algo que lo enorgullece es que siempre ha sido una persona de bien y eso lo quiere replicar hasta el último de sus días.

“Pretendo hacer este negocio como corresponde, estoy buscando a alguien que sepa lo que está comprando, que para mí significó mucho. Un trabajo, un oficio y, con ello, muchas alegrías”, sentenció.

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