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Cultura

Arreglador de caballos convierte a los animales en competidores de alto rendimiento

Leopoldo Díaz mantiene un trabajo metódico en el criadero El Peñasco de Santa Silvia, que se ubica camino a Cerro Colorado.


 Por Jorge Guzmán B.

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Para conseguir que el caballo detenga al novillo con el cuerpo, se lo debe acostumbrar a correr junto a este animal, tocarlo y posteriormente detenerlo en la zona designada de la medialuna.

Un entrenador de caballos de rodeo chileno contó a diario La Tribuna el proceso para tomar a uno de estos animales y enseñarle los distintos movimientos y técnicas necesarias para la práctica del deporte nacional, ardua tarea necesaria para hacer llegar a estos animales a los rendimientos necesarios para participar de las competencias. 

El arreglador de caballos de rodeo, Leopoldo Díaz, explicó que “el término arreglador es muy antiguo, cuando una persona tomaba un caballo que tenía alguna maña y corregía esa característica, se asocia a la persona que prepara a los caballos”. Díaz contó que “el arreglador enseña y educa al caballo para la competencia, que consta de tres partes básicas: La educación, la técnica y la preparación física, que es un gran trabajo al preparar un caballo para la competencia”. El arreglador indicó que “este trabajo es de largo aliento, uno comienza a trabajar con un caballo desde los cuatro años, para que recién a los ocho años pueda competir y tiene distintos pasos”. El proceso para “arreglar” un caballo comienza “con el amansador, que yo también lo hacía, y ahí lo que hace uno es hacer que el caballo le pierda el miedo a la persona, es un animal que naturalmente es esquivo, siempre se defiende”, explicó Leopoldo a diario La Tribuna. En el proceso de amansa “uno primero le enseña que ninguna persona le va a hacer daño y después se le tiene que acostumbrar a que ande con una persona arriba y si bien hay distintos métodos todos persiguen lo mismo, ganar la confianza del caballo sin someterlo ni agredirlo”, explicó el arreglador.

UN LARGO PROCESO PREVIO PARA COMPENETRAR A CABALLO Y JINETE

Después del proceso de amansa se acostumbra al caballo a la indumentaria necesaria para que el jinete lo maneje: “Se le enseña a seguir la rienda, a que responda a los apoyos, a que siga el cuerpo, a detenerse y a girar, cosa que normalmente se hace en el campo, donde es más fácil enseñarle a abrir una puerta o girar, todos los movimientos que hace el caballo en el trabajo del campo al final los emplea en la alta competencia en el rodeo”, enumeró Leopoldo Díaz. La nutrición del animal para que pueda desarrollar todas estas labores también son cuidadosamente vigiladas. “Desde recién nacido uno se preocupa de que las madres estén bien alimentadas y nutran bien a la cría, después tienen que estar en un buen potrero, con agua disponible”. Posteriormente, “lo que no consigue en los potreros, uno se las da, con pasto, alimentos, concentrados con vitaminas y minerales, que va unido al entrenamiento”. El arreglador agregó que “hoy incluso hay veterinarios que se preocupan de los dientes del caballo, todo tiene que estar preparado para las exigencias que se le pondrán al caballo en la competencia”.

Terminada la educación previa, Leopoldo Díaz dijo que “se le enseñan los movimientos de la rienda, paulatinamente más rápido y utilizando las manos y los pies para conducirlo”. Una vez que este proceso es completado, el arreglador prosiguió diciendo que “se le enseña a caminar al lado de un novillo, entrenado para que el caballo pueda caminar con él, después trota al lado del novillo, luego corre al lado del novillo, pero es un trabajo de largo aliento, todo es progresivo y muy lento”. Conforme el caballo se acostumbra a los movimientos y comienza a hacer fuerza “se le cambia la alimentación, para que pueda seguir desarrollándose muscularmente”. Además, Díaz dijo que “el caballo chileno ya viene, por genética o por naturaleza, con cierta disposición a correr el toro, quiere hacerlo, lo que hace más fácil prepararlo para la competencia”. Posteriormente “se pasa a familiarizar al caballo con la zona de la atajada acolchada, pasando por la zona, después se suelta el toro para que lo ataje, sin agotar nunca al caballo. Se mejora la técnica”, indicó el arreglador. Dicha técnica, reconoció Leopoldo Díaz “le permite aprender a correr, y después de eso depende del caballo, cada uno es diferente y ese el desafío para el arreglador: que el caballo haga el ejercicio como yo quiera y donde yo quiera, sin adelantarse”.

CABALLOS DE RODEO SE ENTRENAN COMO A UN DEPORTISTA HUMANO

“El mayor desafío diario es que cuando tenga el caballo corriendo, tengo que regular su energía: Si tiene mucha tengo que cansarlo antes de la competencia, de manera tranquila”, declaró el arreglador a diario La Tribuna. Leopoldo Díaz manifestó que “una vez que la técnica y práctica ya está lista, hay que mantenerlo en buen estado, lo mantengo entrenado para competir, pero no puedo dejar de hacerlo, tengo que seguir alimentándolo y entrenándolo”. Este trabajo es, además, diario: “Si dejo de entrenarlo dos días, ya tengo dos puntos en contra en la competencia, en algún momento eso pasa la factura, muchas personas los paran y los sueltan uno o dos meses, pero no rinden al 100 por ciento instantáneamente”. Díaz explicó que “se debe acostumbrar al caballo a un ritmo de trabajo y de alimentación, y yo como arreglador soy el responsable de que todo eso esté en punto para la competencia, manteniendo una dieta, al igual que un deportista humano”.

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