Regístrate Regístrate en nuestro newsletter
Radio San Cristobal 97.5 FM San Cristobal
Diario Papel digital
La Tribuna
Después de 50 años, Rosa Ortega visitó nuevamente su liceo. / Diario La Tribuna

La alucinante historia de la primera mujer egresada del ex liceo de Hombres

por Claudia A. Fuentes Riveros

Rosa Inés Ortega León, realizó su cuarto medio en el liceo el año 1973 tras ser trasladada a la ciudad de Los Ángeles y no contar con cupos en el liceo de Niñas.


Un certificado de estudios, un poema que le escribió un compañero y muchos recuerdos, a veces vagos, son los que guarda Rosa Inés Ortega León, quien sería la primera mujer egresada del ex liceo de Hombres (hoy Bicentenario), en el año 1973.

Una verdadera isla de inclusión en una época en la que este establecimiento educacional recibía solo a hombres, siendo la alternativa para las mujeres, el ex liceo de Niñas.

Su historia salió a la luz pública luego que un sobrino nieto, actualmente estudiante del recinto educacional, vio una antigua foto de Rosa, junto a sus compañeros del Cuatro Medio A del año 73, en uno de los pasillos del establecimiento, reconociéndola y  generando en la familia la curiosidad por conocer más de esta alucinante historia.

Abigail Vera, hija de Rosa tomó contacto con diario La Tribuna, para gestionar una entrevista a su madre, quien luego de 50 años decidió desempolvar sus recuerdos de la época estudiantil.

¿Cómo fue que egresó Rosa de un liceo solo de hombres?

Un equipo de diario La Tribuna se trasladó hasta el sector Las Ciénagas, distante a unos 22 kilómetros de la comuna de Los Ángeles, pasado el aeropuerto María Dolores, para buscar respuestas a esta pregunta y recabar los antecedentes de esta curiosa historia.

Abigail nos recibió junto a su madre Rosa, una mujer tremendamente jovial, culta y cariñosa.  En menos de dos minutos, estábamos conversando en el living de su casa, degustando un kuchen casero y agua mineral.

"Voy a mostrarle mi certificado de estudios" fue la primera intervención de Rosa, sabiendo que resulta a lo menos extraño, que haya estudiado en un liceo de Hombres.  Sin embargo, lo ha guardado en su billetera durante 50 años, con el orgullo de haber traspasado una barrera de género, en una época compleja y no exenta de adversidades.

El certificado de estudios emitido el año 1978, que da cuenta que egresó en 1973 del liceo de hombres de Los Ángeles. / Diario La Tribuna
El certificado de estudios emitido el año 1978, que da cuenta que egresó en 1973 del liceo de hombres de Los Ángeles. Diario La Tribuna

Según nos relató, por temas familiares, cuando le quedaba un año para culminar su enseñanza media debió trasladarse a Los Ángeles, y fue derivada de su liceo en San Felipe, donde estaba becada, al ex liceo de Niñas.

Sin embargo, al momento de acudir a matricularse -ese primer día de clases- le indicaron que ya no había cupos y que debía esperar un año más para terminar su cuarto medio.  De lo contrario, la alternativa era consultar en el ex liceo de Hombres.

Rosa, quien provenía de una familia humilde, tenía claro que estudiar no solo era una alternativa para ayudar a sus padres, sino también, para proyectar una mejor vida.  Así que sin dudarlo, fue a consultar al liceo de Hombres. 

Al llegar, a pesar de los intentos por hacerla renunciar a su decisión debido a que  no estaban las condiciones para recibirla, considerando que no había acceso a baños de mujeres, ella igualmente se matriculó en el cuarto medio A. 

"Yo les dije: No importa que no haya baños, no hice ninguna complicación, además, yo desde siempre me he llevado mejor con el sexo masculino, así que sabía que no iba ser mayor problema".

Rosa leyendo el poema que le regaló uno de sus compañeros, de quien no ha tenido datos luego de egresar. / Diario La Tribuna
Rosa leyendo el poema que le regaló uno de sus compañeros, de quien no ha tenido datos luego de egresar. Diario La Tribuna

¿Cómo fue su primer día de clases?

Fue emocionante.  La profesora jefe era la señora Olga Pino, ella me llevó a mi sala de clases y me presentó a los compañeros, los chiquillos estaban felices.  Imagínese, yo con 18 años, mononita, todos se querían sentar conmigo.

Pero la profesora puso orden, y les dijo: la señorita Ortega se va a sentar en el primer puesto.  Y ahí estuve desde que llegué hasta que salí, de cuarto medio.

¿Tiene recuerdo de quienes fueron sus compañeros?

Sí, yo siempre me llevé mejor con los chiquillos y mis compañeros me acogieron muy bien.  El problema para mí, era el tema del baño, pero uno de mis compañeros se hizo muy amigo mío, y él me acompañaba y se quedaba en el pasillo, para que nadie entrara cuando yo estaba ahí.  Siempre, durante todo el año.  Se llamaba Sergio Fuentes, pero le decíamos, "el gordito Fuentes".

También me acuerdo del "viejo Robles", era hijo de un profesor, Sergio Robles; también, de Hernán Hermosilla, y "el chico Barrueto", Hernán Barrueto, y un compañero de Nacimiento, de apellido Coronado.

¿Se han reunido luego de egresar del liceo?

No, nunca.  Pero cuando estábamos estudiando una vez fueron a mi casa que era en Villa Mercedes, no recuerdo que hizo mi mamá, pero algo rico, y ellos estaban muy contentos, no recuerdo bien, pero parece que era mote con huesillos.

Conversaron con mis papás, me acuerdo, fue el Barrueto, el Hermosilla y un compañero que se llamaba Camilo, que no recuerdo el apellido.  Después de eso me molestaban porque en ese tiempo en el campo el baño era de pozo, bien lejos de la casa, y tenía una cortina como de saco, entonces me hacían burla y a mí me daba tanta vergüenza, siempre un tema con los baños (cuenta riendo).

Y luego de egresar, ¿qué hizo con su vida?

Yo quería estudiar en la Universidad, pero no tuvimos los recursos.  Entonces, en ese tiempo se hacían suplencias en educación cuando faltaban profesores, así que me dediqué a eso en mi localidad en Villa Mercedes.

Estuve varios años trabajando en Educación, luego había que regularizar y sacar el título, se dio la oportunidad pero había que tener cuatro años de experiencia, yo no alcanzaba a eso.  Así que no pude seguir y me fui a Santiago, en busca de oportunidades, trabajé en distintas áreas, por muchos años con el objetivo de reunir dinero.  Hace dos años, pude volver, construí mi casa.

¿Cuándo se enteró que había una foto suya en el liceo?

Yo supe de eso ahora, hace poco, porque hay un sobrino nieto estudiando en el liceo, y él vio la foto y dijo: "Mi tía".

Sus compañeros no le creían, yo la verdad me emocioné mucho cuando supe.  Nosotros no hemos ido a verla, pero sí me gustaría mucho tenerla, ya que no guardo recuerdos en imágenes de esa época.  (ver recuadro)

¿Cuál es el mejor recuerdo de la época?

Yo lo pasé muy bien, los compañeros eran muy amables conmigo.  Quiero aprovechar de dar las gracias a una persona que me ayudó mucho, la señora Isabel Contreras, manipuladora del liceo, en esa época, ella fue como una madre para mí.

También, guardo un recuerdo especial de uno de mis compañeros, que me regaló un poema.  (Nos lee el poema)

¿Por qué guardó tanto tiempo este recuerdo?

Porque lo encontré muy lindo.

Del compañero que escribió el poema, Rosa no recuerda el apellido, pero su nombre sería Julián.  / Diario La Tribuna
Del compañero que escribió el poema, Rosa no recuerda el apellido, pero su nombre sería Julián. Diario La Tribuna

Cabe indicar, que el ex liceo de hombres, hoy liceo Bicentenario se convirtió en un recinto educacional mixto el año 1998, antes de eso por normativa no podían recibir mujeres.  No obstante, en conversación con el director y tras consultar entre los profesores, se pudo dilucidar que excepcionalmente, hasta el año 1973, pudieron haber estudiado allí algunas mujeres, como es el caso de Rosa. 

EN BUSCA DE LA HISTÓRICA FOTO

Diario La Tribuna tomó contacto con el liceo Bicentenario, para junto con Rosa, poder visitar el recinto y encontrar la foto a la que hace referencia.  El viernes 1 de marzo, junto a su hija, y un equipo de La Tribuna, visitó por primera vez, después de 50 años su antiguo colegio.

Desde el comienzo estaba emocionada. Ingresó expectante al recinto (hoy mucho más grande) tratando de rememorar donde estaba su sala, y los espacios donde compartía con sus compañeros.

En el lugar, fuimos recibidos por el director, Guido Pacheco, quien, sorprendido por su historia, nos guió con gran entusiasmo para encontrar el cuadro del recuerdo. Recorrimos todos los pasillos, pero no logramos dar con la fotografía que, según nos indicaron, probablemente se guardó durante algún periodo de remodelación.

No conformes con ello, y con varios de los profesores ya siguiendo la pista de la mencionada foto, alucinando con las historias de la señora Rosa, se logró encontrar el libro de actas del año 1973, donde aparecía el nombre de Rosa, junto a casi una treintena de compañeros.

La emoción fue colectiva y el compromiso, seguir en la búsqueda de la foto que sería de su graduación.

Con emoción Rosa revisó los nombres de sus ex compañeros, en el libro de actas del año 73, donde figuraba también, su nombre. / Diario La Tribuna
Con emoción Rosa revisó los nombres de sus ex compañeros, en el libro de actas del año 73, donde figuraba también, su nombre. Diario La Tribuna

Síguenos: Google News
banner redes
banner redes banner redes banner redes banner redes banner redes

¿Quieres contactarnos? Escríbenos a [email protected]

Contáctanos
EN VIVO

Más visto