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Campo y seguridad

por La Tribuna

Robo de animales y abigeato / Archivo La Tribuna

Las Fiestas Patrias están a pocas semanas y, con ellas, se aproxima un período de mayor movimiento en el comercio y consumo de carne. Es precisamente ahora cuando resulta necesario anticiparse a uno de los delitos que afecta con mayor frecuencia a las zonas rurales: el robo de animales.

En la provincia de Biobío, la preocupación no es menor. Los Ángeles, Mulchén y Cabrero figuran entre las comunas más afectadas por este delito, situación que ha llevado a organismos públicos, policías y representantes del sector agrícola a reforzar la coordinación y los controles.

El anuncio del Servicio Agrícola y Ganadero de intensificar las fiscalizaciones en rutas, ferias ganaderas, carnicerías y otros puntos de comercialización constituye una medida necesaria. También lo es el trabajo conjunto con el Observatorio de Delitos Rurales y las organizaciones agrícolas, especialmente cuando se dispone de información que permite identificar los sectores donde se concentra la ocurrencia de estos hechos.

La prevención debe comenzar antes de que aumente la demanda. Contar con antecedentes actualizados sobre los lugares donde se producen los robos permite orientar los recursos y focalizar los esfuerzos de fiscalización. En ese sentido, la información entregada por los propios agricultores y las herramientas de análisis territorial pueden convertirse en un apoyo relevante para anticiparse al delito.

Pero el abigeato no se combate únicamente con controles. Los productores también tienen un papel importante en el resguardo de sus animales, mediante vigilancia, revisión de potreros, cámaras y otras medidas que permitan detectar movimientos sospechosos. Y ante cualquier hecho, la denuncia oportuna resulta fundamental para que las policías y las instituciones puedan reaccionar y sumar nuevos antecedentes a sus investigaciones.

Existe, además, un aspecto que involucra directamente a los consumidores. Comprar carne de procedencia desconocida no solo puede significar que detrás de ese producto exista un animal robado. También implica exponerse a un producto que no cuenta necesariamente con las garantías sanitarias que existen en los canales formales de comercialización.

La trazabilidad cumple aquí un papel fundamental. Saber de dónde proviene un animal y poder seguir su recorrido permite proteger al productor, dificultar la comercialización de ganado o carne de origen ilícito y entregar mayores garantías a quien finalmente adquiere el producto.

La proximidad de septiembre hace especialmente pertinente reforzar estas medidas desde ahora. No se trata de esperar a que aumenten las denuncias para reaccionar, sino de aprovechar la información disponible y la coordinación existente para prevenir.

Pero tampoco debiera tratarse de un esfuerzo limitado a la temporada de Fiestas Patrias. El abigeato es un problema permanente para quienes desarrollan actividades agrícolas y ganaderas en nuestra provincia y requiere una estrategia sostenida durante todo el año.

La responsabilidad es compartida. El Estado debe fiscalizar y perseguir el delito; las policías necesitan contar con información y capacidad de respuesta; los productores deben adoptar medidas de resguardo y denunciar; y los consumidores tienen que comprender que detrás de una compra informal puede existir un daño directo a un agricultor y un riesgo para su propia salud.

La provincia de Biobío tiene una importante actividad agrícola y ganadera que merece protección. Anticiparse al aumento de la demanda, reforzar los controles y cerrar espacios al comercio informal es una tarea que debe comenzar antes de septiembre y mantenerse durante todo el año.

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