lee nuestro papel digital

Editorial

Antártica chilena


 Por La Tribuna

Entre tantos días en que algo se celebra, puede suceder que queden en el tintero aquellas menciones o referencias de acontecimientos fundamentales para nuestro futuro como país.

Hace un par de semanas (específicamente el 6 de noviembre) se conmemoró el día de la Antártica chilena. La fecha recuerda el momento de 1940, en que el Presidente de la República, Pedro Aguirre Cerda, firmó el decreto que estableció los límites del territorio que se reclama como propio. Se trata de una superficie que alcanza los 1.250.000km2, que es algo un poco menor al doble del territorio continental.

En la actualidad, esa parte del continente reclamado por nuestro país se encuentra neutralizado en términos del ejercicio de la soberanía por el Tratado Antártico firmado en 1959 y por otra importante cantidad de acuerdos referidos principalmente a cuestiones medioambientales, que buscan la protección de la flora y fauna del territorio y fundamentalmente del recurso agua.

La posición de nuestro país es expectante. Es que Chile es el país más cercano al territorio antártico y desde siempre ha mantenido una cercanía con ese espacio geográfico a través de sus capacidades militares y científicas, las cuales han desarrollado una posición relevante en la Tierra de O’Higgins, que lleva ese nombre por la visión del Padre de la Patria al respecto.

Luego, en 1843 se tomó posesión del Estrecho de Magallanes y empezó la vida en Punta Arenas que marca hitos referidos a la Antártica, como la hazaña del Piloto Pardo que en la Yelcho establece la presencia de Chile rescatando a una expedición inglesa y luego, la visión geopolítica del General Ramón Cañas Montalva y su gran producción literaria respecto del territorio antártico y el Pacífico sur.

También lo es la creación de Villa Las Estrellas, en los años ’80, conjunto poblacional civil que Chile posee en la Base Presidente Eduardo Frei Montalva, ubicada en la península Fildes de la isla Rey Jorge en el archipiélago de las Shetland del Sur en la Antártida. Está ubicada a 950 km al sudeste de Puerto Williams, localidad de la cual depende administrativamente.

Junto al Fortín Sargento Cabral de la Base Esperanza de Argentina, son los únicos establecimientos de la Antártida en donde hay personal relevado anualmente cumpliendo funciones militares, científicas o de servicio acompañados de sus familias.

Hoy, aprovechando esta fecha conmemorativa, tal como lo reseñan los especialistas, el Estado de Chile debería tener en una primera prioridad el desarrollar una aún más robusta política antártica, basada en la creación de bases de sostenimiento y apoyo logístico en Punta Arenas para los propios operadores antárticos civiles y de las Fuerzas Armadas.

También para ampliar la presencia en nuestras bases y renovar la visión geopolítica respecto de cuál es la importancia de ese territorio y cuáles son los intereses del Estado chileno en la Antártica.

El descuido a veces es un mal compañero cuando la diplomacia exige antecedentes y en ese territorio se viene pronto el diseño de la plataforma continental y la posible apertura del Tratado Antártico. Por lo mismo, se debe actuar de manera diligente y oportuna para hacer frente a esta realidad en esta importante porción de nuestro país.


  • Compartir:
lee nuestra edición impresa
NEWSLETTER

opinión

lo más leído

NEWSLETTER
logo-ediciones-anterioes