lee nuestro papel digital

Editorial

Incendios forestales


 Por La Tribuna

La próxima temporada de incendios forestales, que se iniciará en las próximas semanas con la activación de las primeras brigadas de combatientes de ese tipo de siniestros, estará marcada por un hecho poco habitual.

Las generosas lluvias del reciente invierno no solo trajeron alivio a los suelos necesitados de agua después de una década de precipitaciones por debajo del promedio habitual, sino que aumentarán la vegetación circundante.

Las malezas y matorrales tendrán terreno fértil para crecer, desarrollarse con vigor para terminar, finalmente, secándose. Justamente cuando ya cumple su ciclo vital es cuando más peligrosa de torna porque es el combustible perfecto para los siniestros forestales, especialmente en las denominadas zonas de interface, aquella difusa línea entre lo urbano y lo rural.

Un rol clave cumple la Corporación Nacional Forestal (Conaf) que durante este invierno, que no solo debe preparar y desplegar los distintos dispositivos que se encargarán de enfrentar estas emergencias, sino que también lleva a cabo una intensa campaña en la Región del Biobío.

Durante el pasado invierno, funcionarios de la entidad se han reunido y realizado charlas en juntas de vecinos, escuelas y colegios con el fin de evitar cualquier conducta de riesgo que pueda derivar en la ocurrencia de un incendio forestal.

Así lo han hecho en las 20 comunas de la Región del Biobío que tienen mayor riesgo, donde todas las pertenecientes a la provincia de Biobío se encuentran en semejante condición.

Se ha entregado material didáctico e informativo con recomendaciones preventivas a los estudiantes, vecinos y automovilistas. Se han realizado operativos en las zonas de interfaz con el objetivo de crear conciencia en evitar acciones de riesgo que puedan generar un incendio, como no botar colillas de cigarro encendidas o utilizar fuentes de calor en lugares no habilitados.

Como un adelanto de lo anterior, se ha prohibido la realización de quemas agrícolas y se ha divulgado el número de emergencia 130 para denunciar cualquier foco o actitud sospechosa de provocarlo.

La intención es llegar con un mensaje preventivo para generar la necesaria conciencia sobre el daño que producen los incendios forestales, tanto a los bienes como a las personas. Es cuestión de recordar lo ocurrido en enero de 2017 cuando las fuertes rachas de viento, las altas temperaturas, la baja humedad del ambiente y la irresponsabilidad de las personas se confabularon para los peores incendios de los cuales se tenga registro alguno.

La intención de este esfuerzo formativo es que en las actividades al aire libre se tomen todas las precauciones para evitar cualquier descuido o negligencia que puedan provocar un siniestro.

Porque, al cabo, el propósito final es que las personas, la ciudadanía toda, ponga de su parte y reduzca al mínimo las condiciones de riesgo que propician la ocurrencia de los incendios forestales que, una vez desencadenados, pueden causar un daño que puede ser verdaderamente incalculable.


  • Compartir:
lee nuestra edición impresa
NEWSLETTER

opinión

lo más leído

NEWSLETTER
logo-ediciones-anterioes