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Editorial

Día de las Campesinas y Campesinos


 Por La Tribuna

La mayor parte de las comunas de la provincia de Biobío tienen vocación campesina. Las zonas de Quilleco, Tucapel, Yumbel o Mulchén, por mencionar algunas, dependen principalmente de la actividad productiva que llevan a cabo los hombres y mujeres que habitan en el campo. Solo en la comuna de Los Ángeles, los habitantes de las zonas rurales superan los 50 mil y su importancia en la actividad productiva se observa en un lugar muy representativo como lo es la vega.

El dato cobra importancia en esta jornada de 28 de julio cuando se celebra el Día del Campesino, en conmemoración la promulgación de la Ley 16.640 de reforma agraria y la Ley 16.625 de sindicalización campesina (1967), durante el gobierno de Eduardo Frei Montalva.

Dichos cuerpos legales cambiaron las formas de tenencia de la tierra, promovieron la organización sindical y cambiaron la forma de llevar las relaciones laborales en las zonas campesinas.

En 1976, esta fecha en 1976 cambió su nombre por “Día Nacional del Trabajador Agrícola” pero desde 1980 se le denominó “Día Nacional del Campesino”. A partir de 2015, se establece como el “Día de las Campesinas y los Campesinos” y, en lo sustantivo, reconoce el aporte de hombres, mujeres y jóvenes del campo al crecimiento económico y social de los sectores rurales del país.

Desde 2009 la celebración a nivel nacional ha sido encabezada por el Presidente de la República con la participación de más de una veintena de organizaciones campesinas de representación nacional.

De acuerdo a cifras oficiales, al año 2021, poco más de 262 mil pequeños agricultores trabajan un cuarto de la superficie cultivable del país, de los cuales 162 mil son apoyados por el Instituto de Desarrollo Agropecuario (Indap), a través de sus distintos programas regulares e instrumentos de fomento y crédito.

Este sector de la economía nacional tiene ventas anuales que superan los US $3 millones y genera actividad económica dentro y fuera del campo, gracias a las ventas nacionales y exportaciones, con frutas, verduras y hortalizas chilenas que cada vez van ganando mayor terreno.

Gracias a su trabajo y dedicación, Chile ha logrado posicionarse como primer exportador de cerezas, ciruelas frescas, segundo exportador mundial de arándanos frescos y uva de mesa.

Es por esto que fechas como esta no deben pasar desapercibidas, no sólo por el aporte económico que significan para Chile, sino también porque el mundo rural está compuesto por un 25 % de la población total del país, de acuerdo a los datos oficiales.


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