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Materias mal resueltas


 Por La Tribuna

El pleno de la convención que redacta la nueva Constitución finalizó ayer, la última ronda de votaciones antes de la presentación oficial de la propuesta de ley fundamental a la ciudadanía, que tendrá lugar el próximo lunes.

La comisión, conformada por 40 miembros, propuso en un informe el reordenamiento de las normas, la fusión de artículos para reducirlos de 499 a 387 y cambios de redacción, ortografía y sintaxis.  De esta forma se pone fin a un proceso, con más sombras que luces, debido a la falta de apoyo ciudadano, de cara al plebiscito de salida. 

La última encuesta Plaza Pública Cadem, da cuenta que la intención de votar Rechazo subió a 51%, ampliando en 18 puntos la ventaja sobre la opción Apruebo (33%), estableciendo la mayor diferencia para la primera alternativa desde que se tiene registro.

La razones son variadas: baja confianza en el proceso, escasa credibilidad en los convencionales, además de una de serie de materias mal resultas que dejan en el escrito, mucho margen a la especulación.

Un ejemplo de este último punto, se lo referente a Derechos de Propiedad donde la actual Carta Magna señala que en caso de expropiación, la persona expropiada “tendrá siempre derecho a indemnización por el daño patrimonial efectivamente causado”, pero la Convención postula que “el propietario siempre tendrá derecho a que se le indemnice por el justo precio del bien expropiado”. Ahora qué es el precio justo, claramente se puede sub-entender que se refiere al valor de mercado, en el caso de bienes cuya formación de precio sea adecuada, sin embargo, en este punto, el debate sigue abierto.

Por otra parte, en lo que hace alusión a Estado de Excepción Constitucional, la actual carta magna indica que se puede invocar “en caso de grave alteración del orden público o de grave daño para la seguridad de la nación”.  No obstante, el texto de los convencionales sí mantiene el estado de sitio (“en caso de conflicto armado interno”), de catástrofe (“en caso de calamidad pública”) y de asamblea (“en caso de conflicto armado internacional”).

Magdalena Ortega, investigadora constitucional del CEP señaló, en Emol, que “no parece razonable que una herramienta que parece necesaria, sea eliminada, dejando opciones más graves o que no se condicen simplemente con la situación que se busca abordar”.

Sin duda, solo dos, de varios otros ejemplos de articulados que no están bien definidos y que dejan mucho espacio a interpretaciones.  Es decir, reglas del juego con diversos comodines, que pueden usarse y utilizarse, según criterio.

Sin duda, también hay muchos artículos dignos de resaltar, como todo lo referente a cuidado del medioambiente, por ejemplo, donde el salto en relación a la actual carta magna es robusto, aunque no ajeno a complejidades.

Lo claro en todo esto, es que el proceso constituyente finalizará el próximo 4 de septiembre con un referéndum -de sufragio obligatorio- que determinará si Chile se queda con la nueva Carta Magna o si mantiene la actual.

La clave es informarse, y hacerlo a conciencia.


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