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Editorial

Perspectivas


 Por La Tribuna

Es mayo el mes en que la comuna de Los Ángeles celebrará los 283 años de su existencia que estará marcado, sin duda, por los anuncios de la aprobación del plan maestro de aguas lluvias que buscar minimizar los efectos de las inundaciones del radio céntrico de la ciudad debido a las periódicas crecidas del estero Quilque.

Serán 35 mil millones de pesos que se emplearán para mejorar la conducción de las aguas y en construir un embalse en el sector oriente de la avenida Las Industrias para acumular las aguas cuando se produzcan lluvias que puedan derivar en desbordes del curso de agua.

Las obras, que comenzaron a planificarse hace más de 15 años, debieran comenzar a ejecutarse a fines de este año o el siguiente para concluir en torno al 2025, incluidas las expropiaciones de los terrenos donde se emplazará el embalse.

Se trata de una inversión que resuelve uno de los problemas que caracterizaron a la capital provincial durante buena parte del siglo pasado y que tuvieron sus manifestaciones más violentas en 1958 y 2006.

Visto en perspectiva, es una obra absolutamente necesaria que pone de relieve la importancia de la toma de decisiones en materia de prevención de desastres. Nadie podría dudar de su importancia. De ahí cuando se planteó después de las recordadas crecidas de 2006, se avanzara de manera lenta pero segura hasta ver la realidad.

Se trata de un perfecto ejemplo de lo que implica, desde lo público, tener una mirada de largo plazo para decidir lo que se debe hacer en un territorio o zona en particular.

El mismo ejercicio debiera estar en pleno desarrollo en materia de la defensa y protección del medio ambiente y de la búsqueda de opciones que permitan reducir de manera sustantiva nuestra huella de carbono. Las generaciones futuras no podrían perdonar nuestra desidia e inacción, más aún cuando ahora tenemos un enorme caudal de información que refrenda cómo hemos pasado a llevar el equilibrio ambiental.

Esta premisa debiera ser el punto de partida para las inversiones en materia de infraestructura vial que consideren no solo la realidad actual de los miles de automóviles que saturan las calles y avenidas, qué básicamente consiste en más arterias viales, sino que las urgentes alternativas para buscar opciones sustentables: transporte público eléctrico y ciclovías.

La mirada debe estar definitivamente centrada en el siglo XXI (para dejar atrás todo lo que fue el siglo XX) en que nuestros criterios y perspectivas deben ser diferentes para resolver los requerimientos y necesidades de las generaciones futuras.

En consecuencia, que mayo – en un nuevo aniversario de Los Ángeles- sea el momento de pensar y re-pensar lo hecho pero, especialmente, aquello que debemos hacer en el entendido que así y solo así podremos tener la capacidad de adaptación que permita que la comuna siga siendo pujante.

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