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Editorial

Mujeres y metas laborales


 Por La Tribuna

Una encuesta realizada a 1.500 mujeres, entre 25 y 55, años da cuenta de una brecha importante no solo en el acceso a trabajo formal remunerado, sino que a las metas profesionales que este grupo etario se propone. A lo que se suma, una serie de prejuicios que dan cuenta del poco avance que a nivel país se ha logrado en equidad de género.

Uno de los datos más relevantes es que, sin importar la edad y la ocupación de las encuestadas, el 70% de ellas respondió que aún no ha logrado sus metas laborales. Para ellas la razón de esta situación es simple: el éxito del trabajo independiente o dependiente se logra cuando se consigue un buen balance entre lo laboral y personal.  

Por la misma razón son muchas las que han decidido emprender, buscando conciliar sus horarios, su desarrollo profesional y también sus ganancias.  De hecho, el 62% de todas las mujeres que respondieron tienen su propio negocio o trabajan por cuenta propia complementándolo muchas veces con un trabajo formal y dependiente. 

Sin embargo, a pesar de la motivación, las mujeres aseguran que siguen existiendo un sinfín de obstáculos al momento de querer convertirse en independientes. Para las chilenas, casi el 50% aseguró que uno de los mayores problemas que sienten es que sólo por el hecho de ser mujer se les sigue considerando como personas débiles y emocionales para liderar un proyecto.  Además, una de cada tres encuestadas considera que debe enfrentar el prejuicio de haber conseguido el éxito laboral a cambio de favores sexuales.

Todos estos son solo un ápice de la situación laboral femenina en el mundo y el país, que se vio bruscamente truncada también con la pandemia y confinamiento, ya que –en más del 90% de los hogares- fueron las mujeres que asumieron la carga del hogar y teletrabajo, incluso muchas de ellas renunciando a sus trabajos formales, para cuidar a los hijos e hijas, y asumir las labores domésticas.

Sin duda hay mucho trabajo pendiente en esta materia, y se requieren políticas de fondo, con incentivo al empleo, resguardo de la maternidad y ambientes laborales respetuosos y equitativos, y por supuesto una mayor valoración de las mujeres en roles de liderazgo.  No se trata de feminismo, sino de equidad. 

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