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Editorial

Dos años


 Por La Tribuna

Primero fueron noticias de un virus que causaba estragos en la población de la ciudad de Wuhan, una muy lejana urbe en China. Hombres y mujeres saturaban los recintos de salud con un cuadro muy parecido a una gripe fuerte pero que, en algunos casos, derivaba en cuadros respiratorios agudos que terminaban con la vida de los pacientes.

La escena se repitió meses más tarde en varios países europeos, como Italia, España o Inglaterra. Pese a ser naciones con un robusto sistema de salud, fueron desbordados por enfermos que se contagiaron de aquella enfermedad traída desde aquella ciudad china.

Los viajes entre continentes – ahora muy habituales – llevaron el virus hasta nuestro país, de la mano de un profesional que vacacionó en suelo europeo.

De aquel primer caso oficialmente registrado en Chile, este jueves se cumplieron exactamente dos años. No pasarían muchos días para que el primer contagiado se detectara en nuestra provincia de Biobío (y de la región del Biobío): un residente en Laja que viajó semanas antes a España.

Su caso fue bastante singular, desde la perspectiva que aun cuando el Covid-19 no era una enfermedad cuya manera de evitarla fuera de dominio público, el afectado tomó todos los resguardos para evitar que su grupo familiar fuera contagiado.

En estos dos años, ciertamente que todo ha cambiado. Nada habría imaginado que ese primer contagio confirmado del 3 de marzo de 2020 sería el preámbulo de una afección que trastocó prácticamente todos los aspectos de la vida, en un impacto cuyo impacto fue planetario.

Los principales tuvieron que ver con los efectos sobre la salud de las personas, con las urgencias atochadas de pacientes con síntomas, con la carrera mundial por los ventiladores mecánicos, de la diaria procesión de las cifras entregadas por la autoridad, de la esperanza que se abrió con el desarrollo de las vacunas, de la aparición de variantes. Pandemia, cuarentena, pase de movilidad, entre otros, pasaron a ser parte de nuestro léxico. En definitiva, se instaló el miedo, ese temor indefinible frente a una enfermedad tan caprichosa que podía ocurrir sin manifestar un síntoma hasta llegar a ser capaz de arrebatarle la vida a una persona.

Ni hablar de las consecuencias económicas. Fue tal el impacto en las finanzas de los países a escala global que la recuperación puede tardar varios años, especialmente a aquellos que ya venían de situaciones de crisis. Es semejante escenario, nuestro país estaba en mejor pie para salir relativamente bien parada de este brutal embate a sus finanzas. También ha sido ejemplo mundial acerca de su plan de inoculación.

A dos años del primer contagio confirmado en Chile, la pandemia está lejos de terminarse. En el reporte de este jueves, los fallecidos superaban las 200 personas y los contagios se seguían contando por miles.

Sin embargo, lo que podría haber sido una tragedia de características monumentales, finalmente ha sido resistida gracias a los verdaderos héroes en esta epopeya: los trabajadores de la salud. En estos dos años, han sido ellos el puntal y base de la estrategia sanitaria para, por una parte, evitar los contagios y, por otro lado, para asistir a quienes enfermaban. Ellos nuestro reconocimiento, nuestro agradecimiento infinito.

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