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Editorial

Delegación provincial


 Por La Tribuna

Los cuestionamientos en la designación de Sergio Pinilla para la Delegación Presidencial en la provincia de Biobío rememora lo ocurrido en ocasiones anteriores cuando la autoridad designada por el Presidente o Presidenta electa y pone en cuestión la manera en que se lleva a cabo el proceso de nominación.

Porque, más allá de color político del gobierno entrante, los problemas y confrontaciones

No se trata de un hecho infrecuente, al menos para esta provincia. En la memoria de unos pocos está el nombre del arquitecto chillanejo Roberto Misene, quien fue nombrado gobernador de Biobío en reemplazo de Myriam Quezada. Fue a fines del año 2001 cuando el Presidente Ricardo Lagos realizó su primer ajuste en intendencias y gobernaciones, una de las cuales correspondió a la provincia de Biobío.

Para sorpresa de todos, entre la navidad y el Año Nuevo de 2001 se comunicó que el cargo sería asumido por el profesional chillanejo, hecho que despertó las profundas críticas locales por la determinación de nombrar a una persona de fuera de la zona. Al cabo, las presiones surtieron efecto y Misene cedió su cupo a Esteban Krause, a la sazón, director regional de Vialidad.

Otro episodio ocurrió, esta vez en la vereda política opuesta, específicamente durante la primera administración de Sebastián Piñera. En medio de la emergencia por el terremoto del 27 de febrero de 2010, los nombramientos de los cargos de designación presidencial pasaron a segundo plano. Sin embargo, el nombre de José Miguel Stegmeier fue rápidamente censurado por sus vínculos con Paul Schaefer y la Colonia Dignidad, por lo que su nombramiento fue dejado sin efecto a pocas horas de haber asumido.

En el segundo mandato de Piñera, ocurrió un episodio similar. Cuando solo restaban horas para el arribo de las nuevas autoridades de gobierno, Cristián Fuentes, designado por Sebastián Piñera para la Gobernación de Biobío, fue “bajado”. Su cupo fue entregado a la diseñadora gráfica María Teresa Browne (independiente cercana a RN) quien lo ejercería por cerca de seis meses. El firme rechazo a su designación por parte de la senadora Jacqueline van Rysselberghe, otrora poderosa figura de la UDI, fue razón más que suficientes para que Fuentes quedara fuera del cargo.

Ahora, la declaración de cuatro de los cincos partidos de Apruebo Dignidad en Biobío en contra del delegado presidencial designado, Sergio Pinilla, a raíz de unos tuits que fueron calificados de ofensivos, instala una duda razonable de si finalmente asumirá el cargo o declinará de hacerlo. Para una coalición de gobierno que se define como feminista y que exige estándares mayores en materia de género, ciertamente que dichos posteos en Twitter son, a lo menos cuestionables, y por lo mismo se debe actuar en consecuencia, ya sea para dejar sin efecto el nombramiento o para exigir medidas remediales que, a la postre, viabilicen tal designación. El episodio, por cierto, deja de manifiesto las debilidades de un conglomerado que, salvo la fugaz experiencia del PC en el segundo mandato de Michelle Bachelet, no tiene experiencia en el arte de gobernar y que, por lo mismo, será propenso a cometer errores y equivocaciones de todo tipo.

Como sea que se decante la designación del representante provincial en la provincia, lo cierto es que los hechos muestran que las disputas de poder serán una constante, un elemento que estará presente en todos los conglomerados, indistintamente de a quien representen.

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