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Editorial

Bolaño

Poco y nada se ha hecho para que la ciudad pueda “apropiarse” de Roberto Bolaño en el bien entendido que se releva a una figura literaria de talla mundial y que, incluso, puede ser un punto de atracción para visitantes que quieran conocer el lugar donde surgió el escritor.


 Por Juvenal Rivera

Hay consenso en los especialistas que uno de los escritores hispanoamericanos más importantes de las últimas décadas es el chileno Roberto Bolaño Ávalos, quien falleciera en 2003 con solo 50 años de edad. Sus novelas “Los Detectives Salvajes”, “2066” y “Estrella Distante” y sus libros de cuentos “Llamadas Telefónicas” y “Putas Asesinas” están dentro de los más destacados en materia literaria en las últimas décadas a nivel mundial. A más de 18 años de su muerte, la imagen de Bolaño parece crecer con más intensidad a medida que su obra es traducida y leída en los distintos rincones del mundo.

Prueba de lo anterior es el estudio realizado por la Fundación Imagen de Chile, en colaboración con ProChile e InvestChile, llamado “Imagen en país en cultura y patrimonio”. La investigación midió la percepción de 12 ciudades alrededor del mundo – Toronto (Canadá), Nueva York (Estados Unidos), Washington (EE.UU.), Londres (Inglaterra), Berlín (Alemania), París (Francia), Madrid (España), Shanghái (China), Tokio (Japón) y Nueva Delhi (India) – en torno a diferentes personalidades chilenas en el mundo de la cultura.

Dentro de los 10 más nombrados e influyentes, Roberto Bolaño figura en la séptima ubicación, superando a Violeta Parra, Mon Laferte y el arquitecto Alejandro Aravena. Personajes como Pablo Neruda, Isabel Allende y Pedro Pascal se ubican en el podio.

La referencia a dicha investigación refleja dos situaciones, ambas diametralmente opuestas. Por un lado, se vuelve a evidenciar la estatura mundial adquirida por Roberto Bolaño y, por otro, de lo poco y nada que se ha hecho a nivel local para que Los Angeles lo resalte.

Es que el escritor residió parte de su infancia y adolescencia en esta ciudad, a mediados de los años ’60. Pero la historia no termina ahí ya que la conexión con el país giró en torno a los vínculos familiares, amistades y afectos que cultivó cuando vivió en esta zona. Hay que precisar que el escritor viajaría desde México hasta arriba al país un mes antes del Golpe de Estado en la casa en Santiago del angelino y poeta Jaime Quezada. Dos días después se trasladaría a Los Angeles y estuvo entre esta ciudad, Mulchén y Concepción hasta que en enero de 1974 emprendió retorno a tierras aztecas. No volvería a pisar suelo nacional hasta 1998.

Como si fuera poco, sus raíces familiares por el lado paterno sitúan a Los Angeles como el punto de partida del primer Bolaño que arribó desde España, dando origen a una numerosa familia. Entre ellos, León Bolaño, padre de Roberto, quien también fuera pero no por las letras, sino por ser un destacado boxeador amateur en los años 50 en esta ciudad.

En buena medida, lo chileno de Roberto Bolaño – que se trasunta a lo largo de toda su obra literaria, especialmente en Estrella Distante – es por lo que vivió, conoció y aprendió en esta ciudad del centro sur de nuestro país.

Sin embargo, salvo una que otra charla en encuentros literarios y el tímido esfuerzo de un grupo de personas para que el centro cultural municipal lleve el nombre del escritor, poco y nada se ha hecho para que la ciudad pueda “apropiarse” de Roberto Bolaño en el bien entendido que se releva a una figura literaria de talla mundial y que, incluso, puede ser un punto de atracción para visitantes que quieran conocer el lugar donde surgió el escritor. A la luz de los hechos, hay razones de sobra.

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