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Editorial

Nuevas comunas


 Por La Tribuna

Empleando las redes sociales como medio de divulgación y de promoción de su iniciativa, un grupo de residentes de la zona de los Saltos del Laja ha retomado una idea que lleva un par de décadas en una etapa aún muy germinal: crear la comuna homónima.
Planteada originalmente a principios de este siglo, la moción apunta a escindir un territorio que ahora es parte de Los Ángeles, Cabrero y Yumbel (específicamente el sector La Aguada) para configurar una nueva unidad administrativa, cuya postal representativa – sin lugar a dudas – son las populares caídas de agua.
¿Las razones de tal decisión? De acuerdo a lo que se puede leer en las publicaciones en las redes sociales, principalmente se basan en atender los requerimientos no cumplidos en materias de salud, educación, comunicaciones, entre otros elementos, que han sido sistemáticamente postergados por muchos años debido a que, según sus promotores, las autoridades de las tres comunas en cuestión no han sido capaces de resolver con eficiencia.
A todo lo anterior se suma un aspecto fundamental: la zona de los Saltos del Laja tiene una identidad propia muy arraigada y evidente al punto que sus habitantes se consideran a sí mismos como saltolajinos y saltoljinas. No se rotulan como cabrerinos ni angelinos, sino con el gentilicio que identifica a los habitantes de esa zona de la provincia de Biobío.
Ese afán de escisión no es nuevo. Aplicando los gentilicios, los monteaguilinos, los santafesinos y los paillihuanos (de Cabrero el primero y de Los Ángeles los otros dos sectores) también han hecho un planteamiento en el mismo tenor en los últimos años. A su manera, cada uno de sus habitantes se ha organizado y ha procurado instalar la necesidad de contar con autonomía territorial.
De cada uno de ellos se deja traslucir un reclamo generalizado de sus vecinos por una situación de postergación frente a situaciones cotidianas. Las quejas por el abandono y la falta de solución a sus problemas más cercanos han derivado en plantear una separación con la comuna madre.
Sin embargo, también reflejan el reconocimiento de una singularidad para un territorio en particular, una identificación que le confiere una condición y reconocimiento entre los habitantes de un mismo territorio.
Con los años, solo se mantiene un comité operativo en el sector sur de Los Ángeles que se reúne de manera periódica y, de vez en cuando, genera opinión pública, mientras que en los Saltos del Laja se reactivó en el último tiempo con la decisión de perseverar hasta, según sus promotores, hacerlo realidad, no importando el tiempo que deban esperar.
Por lo pronto, parece razonable que el desafío es hacerse cargo de esas realidades expuestas por las comunidades para que sus autoridades sean capaces de resolver las quejas o reclamos o, de lo contrario, reconocer que la mejor opción es posibilitar el desarrollo de dichos procesos.

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