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Editorial

Cuando la justicia no es suficiente


 Por Juan Villalobos

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Durante las últimas jornadas un sentir colectivo se ha manifestado en la población chilena, las sensaciones son de rabia, dolor, cuestionamiento e impotencia ante el femicidio de Ámbar Cornejo.

Esta situación merece toda nuestra atención, ya que las medidas que se están tomando en el contexto judicial han sido y siguen siendo históricamente insuficientes. Está claro que las campañas políticas que se han generado en contra de la violencia a la mujer no han sido del todo eficaces ni suficientes para generar la conciencia necesaria sobre el respeto hacia la vida e integridad.

La vocera de la Corte Suprema, Ana Gloria Chevesich, se refirió a los cuestionamientos contra el Poder Judicial, al otorgarle el año 2016 la libertad condicional a Hugo Bustamante, único detenido y sospechoso del asesinato Ámbar Cornejo.

En una declaración, Chevesich dijo que “estamos conscientes de las críticas que se nos formula”. Sin embargo, aseguró que -al momento de otorgarse la libertad condicional a Bustamante- “la comisión de libertad condicional de la Corte de Apelaciones de Valparaíso ejerció una facultad reglada. Con ello, ponderó los antecedentes que le fueron proporcionados, en base a criterios objetivos y a la legalidad vigente en esa época”.

Si tomamos en cuenta estos antecedentes y retrocedemos un par de años, Hugo Humberto Bustamante Pérez fue el protagonista de múltiples portadas noticiosas en el año 2005, tras ser condenado como culpable de un sangriento doble homicidio en la misma comuna de la Región de Valparaíso, donde golpeó y degolló a Verónica Vásquez Puebla, quien fuera su pareja, y luego estranguló a su hijastro de apenas 9 años, Eugenio Honorato Vásquez.

Por ese caso recibió el apodo de “el asesino del tambor”, pues intentó ocultar sus delitos depositando ambos cuerpos al interior de un tambor metálico con cal, agua y yeso.

Bustamante fue condenado a 15 y 12 años de presidio por dichos asesinatos, pero accedió al beneficio de libertad condicional. Sólo completó 11 de los 27 años de condena a los que fue sentenciado.

¿Una persona con estos antecedentes y rasgos psicológicos de comportamiento, podría ser un ciudadano común? ¿Un vecino de confianza?

Previo a salir en libertad, Bustamante dio una entrevista a Carlos Pinto en “Mea Culpa”, y compartió su testimonio. Ahí, reconoció que de obtener la libertad, “no podría decirle que es imposible volver a vivir una situación parecida”.

En dicha entrevista dejó claro que no aseguraba que no podría volver a cometer otro asesinato, incluso señaló que cuando estaba matando a su ex pareja, sentía que otra persona era la que tomaba el control de sus actos.

Claramente hay una falta de prolijidad enorme por parte del órgano judicial al permitirle estar libre a un asesino que claramente representa un peligro para la sociedad. La falta de peritajes es evidente.

Es importante destacar que se le otorgó libertad condicional a Hugo Bustamante en contra de lo que decía el informe de Gendarmería, el cual recomendaba “un mayor periodo de observación intrapenitenciaria” y no otorgarle el derecho.

Esto es lo que pasa en un sistema que tiene grandes falencias y que expone a otras personas a situaciones irreversibles como la de Ámbar.

Horrorosamente vivimos en una sociedad que no está protegiendo a sus niñas y mujeres.  

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