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Editorial

Ruta Nacimiento-Curanilahue


 Por La Tribuna

Resultaba inconcebible que el distrito 21, que agrupa a las provincias de Biobío y de Arauco, no tuviera una vía de comunicación expedita.

Cuando a mediados de la década pasada se modificó el sistema que hizo desaparecer los distritos 46 y 47 para unificarlos y convertirlos en el nuevo distrito 21, parece que olvidaron un pequeño detalle: ambos territorios no están unidos de manera directa.

Se creó una nueva una zona electoral con más de 500 mil habitantes, los cuales eligen a cinco integrantes de la Cámara de Diputados pero sin conexión directa entre unos y otros.

El episodio fue la una demostración, una vez más, del galopante centralismo que campea hace demasiado tiempo en la agenda pública de las autoridades políticas, las cuales omiten o pasan por alto las realidades locales para imponer sus términos y puntos de vista.

Es que parecía increíble que no se tomara en cuenta la realidad de ambas provincias, que unir a sus cabeceras provinciales era un viaje de más de 3 horas y unos varios cientos de kilómetros para atravesar por otras provincias, incluso, por otras regiones.

Era cuestión de revisar un mapa cualquiera para comprender cuál era el problema y darse cuenta que si bien hay unión física (Nacimiento en Biobío y Curanilahue en Arauco comparten una amplia frontera por la Cordillera de Nahuelbuta), la necesaria e integradora carretera de conexión directa entre ambos territorios, simplemente no existía.

Por eso, reconforta saber que, de a poco, el Ministerio de Obras Públicas está saldando lo que bien podría denominarse como una deuda pendiente para las provincias de Biobío y Arauco en material vial.

En todo caso, la idea de unir dichas provincias no viene de hace algunos años, de cuando se produjo el cambio del mapa electoral del país. Es de muy antigua data, por lo menos, desde principio de los años 90 cuando se puso en marcha un ambicioso plan de construcción de carreteras a lo largo del país. Sin embargo, los elevados costos de la opción Nacimiento-Curanilahue, por los intrincados senderos forestales abiertos en medio de la Cordillera de Nahuelbuta.

La opción volvió a tomar fuerza con la ampliación de la planta Santa Fe, a principios de la primera década de este siglo, de mano de la empresa CMPC. Sin embargo, la idea no pasó más allá de las buenas intenciones.

Gracias a las asignaciones de recursos del MOP para los estudios de ingeniería, expropiaciones y asfaltado, paulatinamente se han cubierto parte de los 50 kilómetros que separan Nacimiento de Curanilahue. Por lo pronto, hay 17 kilómetros pavimentados, 11 desde Curanilahue y 6 desde Nacimiento, a los que se sumarán otros nueve el próximo año.

Aunque ya se habrá cubierto la primera mitad del trayecto, los tramos restantes son de una complejidad mayor desde el punto de vista de los estudios y los costos más elevados por las dificultades para abrirse paso en las secciones más abruptas de la Cordillera de la Costa.

Por lo mismo, es muy posible que se deban esperar algunos años más para que esta alternativa de comunicación entre ambas provincias pueda resolverse de manera definitiva. Es lo justo, es lo primero que se debió llevar a cabo cuando se propuso la reforma electoral que fusionó a los habitantes de los dos territorios. Será responsabilidad de las autoridades y, especialmente, de las comunidades relacionadas a este camino para no ceder en la presión y hacer realidad esta obra vial que, de una vez por todas, integrará a los habitantes de Biobío y Arauco.

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