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Editorial

No hay medida efectiva sin empatía ni responsabilidad


 Por La Tribuna

Este fin de semana, y mientras las cifras de contagios por coronavirus van en franca alza, poniendo en una situación compleja a la red asistencial, con una ocupación de camas críticas que asciende al 78% a nivel nacional, Chile cumplió otro lamentable récord. Los infractores de toque de queda superaron los mil en una noche en el país.

Sin duda, una cifra que da cuenta nuevamente de la falta de empatía y responsabilidad de quienes, al parecer, no han entendido la importancia de respetar las medidas sanitarias que hoy están impuestas en el país, para frenar un inminente desastre que pudiera provocar si los contagios siguen en la misma línea de aumento.

El reporte de Carabineros señala que en total fueron 1051 los infractores en una sola noche (entre el día sábado a las 22 horas y el domingo a las 5 am), siendo la primera vez que se pasa la barrera de los mil. De estos, 142 se registraron en la región Metropolitana, mientras que los otros 909 fueron en el resto del país.

Pero no solo se trata de cifras por violar el toque de queda, sino de quienes sin tapujos lo hacen para insistir, por ejemplo, en juntas sociales o participar en las denominadas, y cada vez más frecuentes, carreras clandestinas.

Este último hecho quedó en evidencia en nuestra ciudad la noche del viernes, cuando de forma anónima muchos lectores y auditores de nuestros medios compartieron videos de vehículos a alta velocidad, en horario de toque de queda, en esta “actividad”, ilegal en toda su esencia. Los focos fueron, principalmente, el sector sur de la ciudad.

Claramente, un síntoma de irresponsabilidad y desidia no solo por lo que se refiere al contagio e, insistimos, salir en horarios establecidos, sino también por los riesgos que implica este tipo de actividad en términos de tránsito.

Bajo esta situación, no hay medida de prevención u autoridad suficiente para prevenir la debacle, ya que, por más que se impongan reglas, si no existe responsabilidad social, no hay forma de fiscalización suficiente.

Lo mismo ocurre con las restricciones en los comercios, demarcaciones para mantener la distancia social, insistentes llamados al autocuidado, entre tantas otras medidas. Nada es valedero si no se actúa con responsabilidad, y pensando en el bien común.

Estamos al debe a la hora de evaluar cómo se está afrontando esta pandemia, cuya única medida comprobada y eficaz para combatirla es el ordenamiento y disciplina social.  El 90% no depende de las autoridades, sino de cada uno de nosotros.

El resto, sigue en manos de nuestro Estado, del que esperamos siempre las mejores decisiones, pensando también en el bien común por sobre cualquier otro factor.

Especial Coronavirus

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