sábado 21 de septiembre, 2019

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EDICIÓN IMPRESA

Editorial

Problemas del primer mundo


 Por Sebastián Carrizo

Siendo Chile un país que está en vías de llegar al desarrollo, poco a poco comienza a enfrentar las problemáticas que han tenido las naciones que ya se encuentran en esa condición. Uno de ellos es la creciente migración desde los países de la región. Al ser Chile un país más estable económicamente y con niveles de seguridad todavía aceptables, se vuelve seductor para los habitantes de otros lugares que quieren y pueden hacer ese cambio.

Hace pocos meses, la colonia venezolana desbancó a la peruana como la más numerosa del país. No es una sorpresa que esto ocurra, dados los problemas que enfrenta la nación caribeña, que redundan en que la migración en muchos de los casos deba ser forzada.

Hace poco, también, un informe de Bloomberg puso como ejemplo las políticas de inmigración chilenas con respecto a la masiva llegada de venezolanos al país. El contraste lo realiza con países como Perú y Colombia, donde también se ha visto un gran aumento de venezolanos pero también se han visto más problemas en su adaptación. Hasta ahora, dice la publicación, el caso chileno ha sido más beneficioso porque ha sabido absorber la llegada de los extranjeros y sumarlos rápidamente a la fuerza de trabajo en parte por la baja burocracia existente para la contratación. Un informe del Banco Central, en tanto, mostró la calificación con la que cuentan los profesionales extranjeros y cómo su aporte es más que significativo.

Siempre existirán problemas. Hoy el más grande es el importante número de venezolanos que se encuentra en Colchane, en el límite con Bolivia, a la espera de poder ingresar al país. La demora en el trámite y la aglomeración en un pueblo que no está preparado para recibir a tantas personas ha hecho que incluso el Instituto Nacional de Derechos Humanos haya considerado que en ese lugar se están violando los derechos humanos, pues según su directora la gente se encontraría en “condiciones humanitarias bastante complejas, sin acceso a comida, sin acceso a agua”.

Mejorar el sistema de migración, siempre con un ojo en los problemas humanitarios que viven nuestros vecinos para poder acogerlos de la mejor manera, y aceptar que la inmigración a Chile es una realidad en la que hay que trabajar y no negar, pues mientras siga siendo unos de los países más prósperos de la región seguirán llegando inmigrantes en busca de una parte de ese sueño.

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