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Editorial

Una buena y una mala en el deporte angelino

Sebastián Díaz Sandoval, periodista Diario La Tribuna.


 Por La Tribuna

23-11-2018_19-36-101__sebastiandiaz

Durante este viernes se conoció la gran noticia que por fin se resolvió el tema político y se aprobaron los recursos para la construcción del nuevo estadio de Los Ángeles.

La investigación finalmente determinó que no hubo irregularidades en el proceso, lo que nuevamente llama la atención y es que fueron cuatro meses donde el proyecto estuvo parado, cuatro meses en que pese a las ganas no se pudo avanzar.

Esto deja en evidencia que podría ser cierta la teoría acerca de una jugada política para retrasar aún más una iniciativa emblemática para la Nueva Mayoría y claramente la jugada funcionó.

Pese a que las autoridades han hablado con cautela, es innegable que la maniobra tuvo sus frutos y esta mala jugada no sólo tuvo inconvenientes políticos, sino que también truncó el sueño de miles de angelinos que buscan tener un recinto a la altura del desarrollo que ha tenido la provincia de Biobío en los últimos años. Pero como dicen por ahí, más vale tarde que nunca.

Lo importante ahora, es que se puedan aunar las voluntades políticas y sacar adelante la iniciativa lo antes posible y es que son más de cuatro años esperando.

Pero para tener un estadio de estas características, también sería importante tener deportistas de nivel para que lo pudiesen ocupar, considerando que la idea principal no es sólo hacer un estadio, sino que un complejo deportivo –más allá de que esto incentivará al deporte- atletas hay, tenimesistas hay, pero ¿qué pasa con el fútbol? La otra cara de la moneda a la buena noticia del estadio la vive Iberia, el presente del elenco de la “i” es por lo menos horrible y es que en siete fechas aún no conoce de victorias en la liguilla por el ascenso y su ilusión de subir a Primera “B” pende de un hilo.

Una azulgrana presa de sus errores y experimentos por parte del cuerpo técnico. Y es que aún pena los extraños cambios de posiciones, partiendo porque José Salcedo rara vez –por no decir nunca- ha jugado como puntero y hay que ser honestos, la única vez que funcionó el enroque entre un defensor y un delantero fue lo que hizo hace algunos años Héctor Tapia con Gonzalo Fierro y José Pedro Fuenzalida, algo que incluso llevó al “chapita” a la selección considerando su polifuncionalidad jugando precisamente tanto de lateral como de delantero.

El problema es también que parte del cuerpo técnico no ha visto lo importante del objetivo, incluso argumentando que las críticas deben apuntar a quienes descendieron y no a los que están jugando, sin hacer una autocrítica de lo que está pasando.

Lo dulce y agraz del deporte angelino.

  

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