suscríbete al boletín diario

Editorial

El complejo panorama político por los prejuicios en la equidad de género

Gonzalo Meller González, periodista Diario La Tribuna.


 Por La Tribuna

20-07-2018_20-40-561__gonzalo2-1

El aumento de mujeres en cargos gubernamentales a través de la ley de cuotas permitió acelerar la incorporación de éstas a cargos de toma de decisiones.

Pero no ha sido una conquista fácil. En especial por el rol tradicional que tiene la mujer en la sociedad chilena, donde se piensa que algunas de sus labores cotidianas pueden influir o limitar su participación en lo público y político.

Uno pensaría que este tipo de pensamientos retrógrados son escasos hoy en día, sin embargo, se mantienen y son más recurrentes de lo que uno piensa, están instalados en las entrañas culturales de la población del país.

Este miércoles, la gobernadora de la provincia de Biobío, María Teresa Browne, renunció a su cargo argumentando “motivos personales”.

En medio de las reacciones de sorpresa apareció el diputado radical, José Pérez, quien trató de explicar de esta manera su salida: “Sé que tiene hijos pequeños, de tal manera que una tarea de esta naturaleza es compleja para una dueña de casa”.

Además sostuvo que: “yo me quedo con las explicaciones que ha dado ella y no tengo por qué suponer intenciones de ninguna otra naturaleza, siempre he respetado a todas las personas, especialmente, a las mujeres, así que lamentar no más esta decisión”.

Sus declaraciones tuvieron respuesta inmediata, incluso de la misma ex autoridad quien las catalogó como “una falta de respeto” y aseguró que las razones de su alejamiento no tenían relación con su familia y sus hijos.

Esta polémica demuestra lo lejos que estamos de ser una cultura modernizada y, a su vez, deja entrever la necesidad de incorporar más mujeres en la política.

De hecho, aumentar la participación de las mujeres es un tremendo desafío para los países a nivel mundial.

El quinto de los diecisiete objetivos de Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas para el 2030, es asegurar la participación plena y efectiva de las mujeres, además de la igualdad de oportunidades y liderazgo a todos los niveles decisivos en la vida política, económica o pública.

Esto va más allá del feminismo, porque la representación equitativa de hombres y mujeres es un asunto de derechos humanos, justicia que otorga calidad a la democracia.

Chile no se puede dar el lujo de esperar otros 200 años para disminuir la brecha de género que le permita seguir creciendo. En especial por los momentos críticos que pasa la legitimidad de las instituciones.

La demanda por mayor participación de las mujeres y, el respeto cuando ejercer un cargo, es una efectiva equidad en el acceso al poder.

Hacer que nuestras instituciones reflejen distintas ideas pero también identidades sociales, de género, regionales, étnicas o culturales, es una necesidad si queremos fortalecer la legitimidad y representatividad de nuestra democracia.

Especial Coronavirus

  • Compartir:

opinión

lo más leído

logo-ediciones-anterioes