suscríbete al boletín diario

Editorial

Un cambio cultural a la fuerza

Hombres y mujeres, hijos de una misma tierra como la de nuestro hermoso Chile, merecen el mismo trato, las mismas oportunidades y por sobre todo, un extremo respeto por su forma de vida. El cambio que se avecina no tiene que ver con un absurdo lenguaje inclusivo, sino con un real respeto por la condición humana, elemento esencial para la construcción de una mejor sociedad.


 Por La Tribuna

02-07-2018_19-54-361__1

Universidades tomadas, el mundo del espectáculo norteamericano y el chileno también consternados, son parte de una venda que la sociedad se ha quitado y que ha presentado la normalización en el tiempo de conductas en contra de la mujer. La comunidad puede estar de acuerdo o no con las movilizaciones con los senos descubiertos o las diversas intervenciones realizadas por grupos feministas, pero lo cierto es que dentro de esa posición radical, hay un tema que debemos evaluar.

Este fin de semana nos enteramos que uno de los directores de cine más exitosos del país desde el punto de vista comercial, tiene 8 denuncias por acoso y abuso. Misma situación que implica al actor Roberto Farías. Al ser personajes públicos, obviamente la exposición mediática es mayor. Pero ¿qué ocurre en las oficinas alejadas de las páginas de los medios de comunicación? ¿Cómo se denuesta a la mujer con una conducta normalizada de comentarios sexistas o derechamente subidos de tono? En muchos casos, si alguien alza la voz es tildado de exagerado, pero claramente algo no está bien.

Chile está cambiando. Hoy modificar el paradigma del respeto por la mujer – algo que suena tan obvio – no es tarea fácil. La sobreutilización sexual que realiza la TV, la publicidad y otros canales de difusión masiva, recién están asimilando la situación.

Frente a esto, por ejemplo, quienes ocupan cargos de jefatura en cualquier empresa o industria y anteriormente ostentaban cierto poder frente a sus colaboradores, hoy están más expuestos que nunca. Ya no se tolera el abuso de poder, sino todo lo contrario, se condena. Y más que el castigo corporativo, la sanción social es la más dura. Por ello, este “alzamiento” femenino, tiene cierta justificación. Han sido décadas de resignación. Se puede discutir o enfrentar las posturas respecto a la forma, la cual no es compartida por un sector de la sociedad, pero no cabe duda que es hora de generar igualdad para todos los chilenos, independiente de su sexo, religión, política o tantas diferencias que nos hacen distintos entre sí.

Hombres y mujeres, hijos de una misma tierra como la de nuestro hermoso Chile, merecen el mismo trato, las mismas oportunidades y por sobre todo, un extremo respeto por su forma de vida. El cambio que se avecina no tiene que ver con un absurdo lenguaje inclusivo, sino con un real respeto por la condición humana, elemento esencial para la construcción de una mejor sociedad.

Especial Coronavirus

  • Compartir:

opinión

lo más leído

logo-ediciones-anterioes