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Editorial

El comercio ilícito y la delgada línea entre las ganas de trabajar y la delincuencia

 Esas personas, deben buscar otra forma de ganarse la vida. El comercio ilegal no puede tolerarse. Si no hay posibilidad de regularizarlos o relocalizarlos, entonces simplemente hay que hacer cumplir la ley.


 Por La Tribuna

Probablemente uno de los inconvenientes más grandes que tienen las municipalidades a lo largo del país, es la lucha permanente contra el comercio ambulante ilícito, que se toma las calles, obstaculiza el tránsito y evade millones de pesos en impuestos.

En la ciudad de Los Ángeles, justo afuera de la Vega Techada, se instalan decenas de vendedores ilegales, a ofrecer diversos productos, sin permiso alguno y muchas veces ofreciendo productos que atentan contra la propiedad intelectual.

Quienes ejercen este ilícito, justifican su actuar en la necesidad de poder trabajar, ya que de lo contrario tendrían que delinquir para poder llevar el sustento a sus hogares.

Sin embargo, carecen de total empatía con quienes se encuentran instalados de manera legal, pagando impuestos, entregando boletas y aportando patentes al municipio, que se traducen, aunque sea en bajos montos, en dineros que se destinan al quehacer municipal, a educación, a seguridad y tantas otras necesidades.

Ante esta situación, lo ocurrido ayer en el sector de la vega, es una muestra de aquella fotografía país.

Esas personas, deben buscar otra forma de ganarse la vida. El comercio ilegal no puede tolerarse. Si no hay posibilidad de regularizarlos o relocalizarlos, entonces simplemente hay que hacer cumplir la ley.

En un estudio de la CNC realizado el año pasado, se determinó que a nivel nacional, los ingresos por venta de libros, cayó 20 mil millones de dólares, debido al comercio ilegal.

Respecto al tabaco, el fisco pierde 215 millones de dólares anuales por evasión tributaria.

El vestuario, calzado y accesorios, pierde 2 mil millones al año por prendas falsificadas.

El comercio de cosméticos ilícitos, supera los 400 millones de dólares al año.

Ahora que se viene la Navidad, muchos compran juguetes piratas en las calles que atentan contra la propiedad intelectual y más del 42% de las incautaciones de estos artículos corresponden a copias.

Regresando a nuestra provincia, parte del comercio ambulante, se refiere a frutas y verduras, que son vendidas en las calles, camionetas, carretas y otros.

No se sabe de la procedencia, si son legales o robados, no se sabe los pesticidas o el riego de la fruta, no se sabe si las pesas están mal calibradas o simplemente se encuentran contaminadas.

En la vega hace falta un bus de Carabineros y mayor fiscalización. Existe gente honrada que no merece que se toleren estas conductas. Las autoridades deben buscar y trabajar en estrategias para que todo aquel que quiera ganarse un sueldo digno pueda hacerlo, pero no puede tolerar esta situación para evitarse un problema.

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