domingo 20 de octubre, 2019

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Editorial

A veces el razonamiento es el peor defecto de la raza humana

Gabriel Hernández Veloso. Director Diario La Tribuna


 Por LESLIA JORQUERA

18-08-2017_18-54-211__GabrielHernández

Dice la RAE que razonar es exponer razones para explicar o demostrar algo. También indica que es ordenar y relacionar ideas para llegar a una conclusión o finalmente, es exponer razones o argumentos con el objetivo de convencer sobre algo.

Razonar. Esa capacidad que nos diferencia de las otras especies animales y vegetales. No actuamos por instinto. Podemos ver lo que pasa en nuestro alrededor y en el propio yo y desde ahí tomar decisiones. Parece una herramienta fácil de usar, donde el bien común debería ser, en esencia, el fin de todo.

Pero, si uno analiza la situación en que se encuentra actualmente el mundo, en muchos casos, podríamos determinar que el razonamiento de algunos gobiernos, movimientos o personas, lo único que generan es daño, destrucción, odio y guerra.

Sin ir más lejos, el jueves recién pasado, el Estado Islámico, sacudió el corazón del mundo entero, al atentar brutalmente en la ciudad de Barcelona. Más de 13 muertos y 100 heridos son la muestra más clara de lo bajo que puede caer el uso de la razón. ¿Puede justificar una causa, el asesinato despiadado y cobarde de seres humanos? Absolutamente no.

En nuestro propio continente, estamos viviendo situaciones aberrantes, producto de los extremos ideológicos que finalmente no aportan ni construyen nada. En Venezuela, apoye o no al régimen de Nicolás Maduro, se asesinan diariamente a 78 personas (estadísticas del 2016, según el Observatorio Venezolano de Violencia). Eso, desde la vereda política que se vea, es brutal.

Con sólo estas muestras, podemos entender claramente que no estamos dándole el uso adecuado al uso de la razón.

Los propios seres humanos, hemos permitido que aquella capacidad que nos hace superiores, finalmente, nos autodestruya y nos demuestre que podemos llegar a matarnos y aniquilarnos, porque sí.

Lo peor de todo, es que la respuesta de los afectados, al tener una acción tan miserable como la ocurrida en España, es también la venganza, por lo tanto, creamos un círculo vicioso que nunca termina.

Cuesta pensar en el porvenir del hombre cuando observamos este comportamiento inhumano. Cuesta creer que podemos transformarnos en un planeta donde prime el respeto, el diálogo, la democracia y la solidaridad.

Es importante que la nueva sabia, es decir, las nuevas generaciones, observen y aprendan. Hoy sólo existe la esperanza que los jóvenes del mañana, busquen las vías de unidad y trabajen por un mejor planeta, donde la ciencia, la calidad de vida, el desarrollo del ser humano, el bienestar de la población, el respeto por las creencias e ideologías y el amor, sean las bases de la sociedad en cada rincón de este pequeño planeta. De lo contrario, este regalo tan preciado que recibió la humanidad, la razón, la habremos transformado en el peor de nuestros defectos.

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