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Editorial

Chile y Venezuela


 Por La Tribuna

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El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, decidió disolver la Asamblea Nacional yentregar todas sus atribuciones al Tribunal Supremo, una institución que se supone independiente, pero que en realidad, según denuncian los organismos  internacionales, está comprobada por el chavismo (movimiento que se originó con el fallecido presidente Hugo Chávez).

La historia parece olvidar que el primer intento por llegar al poder de Chávez fue en su calidad de oficial en servicio por medio de un golpe de Estado, y luego accedería a él través de elecciones democráticas, perpetuándose en el poder gracias a modificaciones a la Carta Fundamental o Constitución Política del Estado.

A su muerte, Maduro, mano derecha de Chávez y ex ministro de Relaciones Exteriores de la República Bolivariana de Venezuela, se instaló a la cabeza del gobierno, siendo duramente criticado por la acallada oposición y cuestionado por los países democráticos del mundo.

Hoy maduro acusó al “parlamento” de desacato, y claro, sí tiene mayoría opositora.

Lo que se temía ocurrió, y las acciones del presidente de Venezuela hoy son vistas como un autogolpe de Estado, según denunció el secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro.

Desde la Unión Europea, muy fieles a su diplomacia sólo han pedido un calendario electoral, claro, para saber cuándo condenar la acción o no condenarla.

Los políticos chilenos, encabezados por los presidenciables Sebastián Piñera, Carolina Goic y Alejandro Guillier, parecen haber tomado un gran acuerdo y han solicitado que Chile invoque la Cláusula Democrática de la OEA, y con el correr de las horas, seguramente será el pensar de la clase política nacional.
Mientras ello ocurre, la diplomacia, tan respetada por Chile, se encuentra contactando a sus pares latinoamericanos a objeto de saber qué camino deben tomar como miembros de un mismo continente.

La situación es crítica y muy delicada, no sólo porque la democracia de un país y de todo un continente se ve trastocada por la decisión del gobierno venezolano, sino que además porque existen personas que están viviendo problemas, hermanos que hablan nuestro idioma y que comparten nuestra cultura continental, y en resumen, mientras arreglan el problema, otra vez los más afectados son los seres humanos.

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