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Editorial

La Armada no se sabe comportar

Gabriel Hernández Veloso Director Diario La Tribuna


 Por La Tribuna

30-12-2016_20-46-08GabrielHernández

Esta semana, nueve marinos de la Armada pertenecientes a la fragata FF-07 Almirante Lynch fueron sometidos a proceso por un hecho escandaloso, vergonzoso y condenable por la sociedad: grabaron y difundieron por las redes, imágenes de sus compañeras desnudas o en ropa interior, por medio de un sofisticado sistema de cámaras espías, encargadas para esta “misión”, directamente a China. Es decir, un acto premeditado, organizado y claramente degenerado.

Este hecho, es la guinda de la torta de un año de acciones que enlodan la imagen de una institución, la cual debería brillar en la sociedad por labores positivas y de defensa nacional, igual que el piso de sus barcos, pero no es así.

Tras esta aberración, recordamos otras acciones que durante este 2016 mantienen al organismo en una posición incómoda.

Por ejemplo, en octubre de este año, los familiares de al menos 5 jóvenes solicitaron en la Fiscalía Regional del Biobío, la designación de un fiscal especial que permita investigar los casos de 10 jóvenes de entre 19 y 26 años, quienes murieron al interior de la Armada, y en donde sus decesos fueron calificados como suicidio. Uno de los muchachos que murió es de nuestra provincia de Biobío. Su padre contó a La Tribuna hace un tiempo que su hijo, llamó el día de su muerte durante la mañana a su madre para saludarla. Estaba bien, pero que al parecer, según testigos claves, hubo un castigo realizado por instructores y estos le provocaron la muerte. “hay golpes visibles en las fotografías que el fiscal no ha considerado”, sostuvo en dicha ocasión.

En otro evento, el pasado mes de noviembre se denunciaron casos de homofobia al interior de la institución y se indicó según el Movilh que, en todas las denuncias, los afectados son sancionados cuando reclaman por esta discriminación.

Claramente hay un problema serio al interior de la entidad, tanto para reclutar como para operar. No hay control ni disciplina sobre las personas.

El comandante en jefe de la Armada, almirante Enrique Larragaña Martin, tiene una responsabilidad frente a los hechos. Él es quien está a cargo y debe velar para que todos quienes están a su mando se comporten a la altura de lo que se espera de un organismo como este. Incluso si se trata de los rangos más bajos.

La acción voyerista y pervertida de los marinos, es intolerable. Aquí debe haber sanciones ejemplificadoras.

No puede ser que en un país, que lleva meses en alerta frente a la violencia contra la mujer, se permita, en una de las instituciones más importantes del Estado, estos actos tan bajos.

Hoy más que nunca necesitamos que los responsables den la cara a la comunidad y sus mandos ofrezcan las disculpas que el país se merece, no sólo comunicados de prensa. Es hora de dejar de faltarle el respeto a las mujeres que forman parte de las fuerzas armadas y de orden o de mirarlas en menos. Muchas veces ellas tienen más capacidades que sus pares masculinos. Una muestra sería abrir el alto mando a las mujeres. Hoy, no existe entre los 34 altos cargos de la institución, ninguna mujer y eso habla de una Armada poco inclusiva.

    

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