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Editorial

Hay que educar en cultura sísmica

La madrugada de ayer, un sismo de 5,9 en la escala de Richter, nuevamente nos hizo recordar que estamos expuestos a los sismos, más que cualquier otro país del mundo. Debemos vivir con esto. Por ello, debe ser parte de nuestra cultura e identidad, estar siempre preparados para evitar que algo de mayor magnitud se transforme en una tragedia.


 Por La Tribuna

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El 27 de febrero de 2010, un movimiento telúrico de 8.8 grados en la escala de Richter, sacudió las costas de Chile y gran parte del territorio, afectando a más del 80% de los habitantes del país. Viviendas en el suelo, puentes y caminos cortados y lo que es peor, más de 525 muertos, entre el terremoto y posterior tsunami.

Tras este hecho, se desplegó por parte del Estado un plan de educación sísmica que se ha venido aplicando por parte de las autoridades, tanto para mejorar la coordinación de los organismos públicos y de emergencias, como también a la población.

Somos un país de múltiples características territoriales y climatológicas y los desastres naturales están a la orden del día, es por ello que se debe profundizar en materia de preparación de la ciudadanía, para que, cuando ocurran hechos de peligro, todos sepan cómo actuar.

Si analizamos el 27F con un niño de 5 años, este hoy tiene 11, por lo tanto es una generación que crece sin mayor información. Los adultos ya sabemos la experiencia que significa un terremoto de gran magnitud, pero la savia nueva, carece de información y simulacros.

La madrugada de ayer, un sismo de 5,9 en la escala de Richter, nuevamente nos hizo recordar que estamos expuestos a los sismos, más que cualquier otro país del mundo. Debemos vivir con esto. Por ello, debe ser parte de nuestra cultura e identidad, estar siempre preparados para evitar que algo de mayor magnitud se transforme en una tragedia.

Para ello, en la provincia de Biobío, se necesita hacer simulacros. Asimismo, se requiere que todos los equipos de emergencia tales como, teléfonos satelitales, ejército y hospitales, se encuentren coordinados para atender un eventual desastre.

Sólo con preparación, coordinación y anticipación, se podrá evitar que un nuevo hecho como el ocurrido hace casi 7 años, se vuelva a repetir.

Las autoridades deben tomar el rol de coordinar trabajos de prevención y acción, de tal manera que todos los involucrados e incluso los medios de comunicación social, sepan su rol cuando llegue el momento.

 


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