suscríbete al boletín diario

Editorial

Abusos de menores: una herida que no cierra, pero que hay que darle justicia

Hoy la tarea es que la justicia opere, se encargue del tema y tome medidas drásticas, ya que, de acreditarse los abusos, este delito, bajo ninguna circunstancia, puede quedar impune.


 Por La Tribuna

15-05-2016_20-21-221editorial-1.gif

Desde hace ya unos días, que se informó por parte de la comunidad de Millantú de un hecho lamentable que tendría relación con un supuesto abuso de dos menores por parte de un proceso del establecimiento. Proceso que tiene gran relevancia, pero que no pareció importar verdaderamente a las autoridades hasta hacerse público.

La situación es crítica, puesto que se trata de menores de edad, donde ser sometidos a estos abusos se suma a una gran cantidad de exámenes médicos, entrevistas psicológicas y un proceso para el cual nadie está preparado, menos a tan temprana edad.

En nuestra provincia estos casos nos sacuden de vez en cuando y nos invitan a reflexionar acerca de si sabemos o no en qué situación se encuentran nuestros hijos.

Generalmente, al estar atrapados en la rutina laboral y el estrés de administrar los bienes y servicios para las familias, las conversaciones quedan remitidas a un “cómo te fue en colegio”, la respuesta es “bien” y la conversación termina. A muchas familias les ocurre esto.

Los padres, tienen un rol clave en esta materia. Detectar un maltrato o un abuso por parte de un adulto en un menor es muy difícil, pero sin embargo, existen algunos consejos entregados por los profesionales que permiten establecer ciertos patrones de conducta.

La psicóloga Carolina Malebra, de Educar Chile, menciona dos tipos de indicadores, los físicos y los psicológicos.

En el primer término, se pueden detectar lesiones, cicatrices, inflamación, infecciones urinarias u otros, en tanto, en materia psicológica, los llantos permanentes, rechazo hacia personas específicas, trastornos del sueño, depresión, juegos inapropiados para su edad, dibujos de carácter sexual, vestirse con demasiada ropa, son elementos que inmediatamente requieren de ayuda médica.

Los cambios tecnológicos y sociales del último tiempo, han alejado de forma considerable a los padres de los procesos formativos, puesto que ante la vergüenza, los niños y jóvenes consultan con sus pares o simplemente lo buscan en internet. De esa manera, buscan resolver de forma independiente sus problemas.

Es por ello que es de suma relevancia que las familias tengan momentos de comunicación, en donde puedan tratar todos los temas, tener la confianza en hablar de sexualidad, del trato de los adultos en la escuela o en otros lugares, sólo así se podrá estar en un acompañamiento permantente y evitar que ocurran hechos como los que posiblemente ocurrieron en Millantú.

Hoy la tarea es que la justicia opere, se encargue del tema y tome medidas drásticas, ya que, de acreditarse los abusos, este delito, bajo ninguna circunstancia, puede quedar impune.

 

 

Especial Coronavirus

  • Compartir:

opinión

lo más leído

logo-ediciones-anterioes