viernes 23 de agosto, 2019

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Editorial

Michelle Bachelet y un país que no le cree nada

El estudio es categórico al indicar que el país está en un momento delicado: se está en el peor momento político desde que se recuperó la democracia.


 Por LESLIA JORQUERA

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El estudio es categórico al indicar que el país está en un momento delicado: se está en el peor momento político desde que se recuperó la democracia.

 

Durante este martes se dio a conocer el resultado del barómetro de la política realizado por Mori (Market Opinion Research International) Cerc, la cual evidenció las consecuencias más claras de la crisis política, la que se ha profundizado considerablemente entre enero y julio de este año.

En la medición se indica que el 19% de la población le cree a la presidenta y, junto con ello, se concluye que no hay liderazgos que puedan revertir la situación, debido a que los encuestados aseguran que todos los políticos, de la Nueva Mayoría, del centro y de la oposición están insertos en los casos de corrupción.

El problema es crítico. Los chilenos no tienen fe que el sistema de justicia castigue a los culpables de los escándalos de financiamiento ilícito de la política, no creen esto tenga solución y, es más, se piensa que el espectro de líderes y sus escándalos tocó fondo.

El estudio es categórico al indicar que el país está en un momento delicado: se está en el peor momento político desde que se recuperó la democracia. El desarrollo de las acciones de los gobernantes está en un punto de quiebre, que si bien presenta oportunidades para salir, está prolongándose en exceso y produciendo efectos negativos, esto porque el Parlamento, los partidos y el gobierno son los cuestionados por la ciudadanía y no pueden ser ellos mismos quienes propongan las soluciones porque se perciben como intentos de tapar y dejar todo atrás.

En esta materia, el gobierno tiene pocos elementos desde donde enfocarse para poder enfrentar la crisis y sólo se puede pensar en la opción de que el segundo tiempo del gobierno se acabe luego para refrescar los pasillos de la moneda, esta vez, ojalá con personas que no tenga conflictos de interés, como ha ocurrido en reiteradas ocasiones en las últimas décadas.

Ahora bien, la Nueva Mayoría, más allá de, al menos presentarse como una coalición de gobierno unida, hoy nuevamente sorprende con actitudes como la del partido comunista, quienes, debido a los conflictos sociales presentes, han amenazado con retirarse del pacto.

Parece una actitud desesperada de estos militantes enfrentar los problemas escapando. Los triunfos y las derrotas o fracasos son parte de la labor de gobernar un país y se deben asumir con valentía.

En este sentido, la mandataria tendrá que asesorarse mejor y reinventarse, ya que en la posición que se encuentra –también cuestionada por el caso Caval– le presenta más de un problema, ya que el daño que generaron los negocios de su nuera, serán una herida que difícilmente cicatrizará en la sociedad.

Lo más sensato es que todo el espectro político, en primer lugar deje de defender a quienes cometieron ilícitos permita que la justicia trabaje y en segundo punto, reconquistar a la población, que simplemente dejó de confiar en sus líderes.

 


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