domingo 22 de septiembre, 2019

noticias por comunas

EDICIÓN IMPRESA

Editorial

Las lecciones olvidadas del 27F

Hubo un tiempo en que, ante la crisis, salió una parte de nosotros que era cercana, preocupada y solidaria con el prójimo. De aquello poco queda.


 Por Cristian Delgadillo Rosales

Opiniones.gif

Ayer se cumplieron cinco años del devastador terremoto y posterior tsunami que afectó al país. Más allá de lo que pasó en el borde costero y Concepción, pareciera quedar en el olvido que Los Ángeles y las 14 comunas de Bío Bío tuvieron que pasar tiempos difíciles hasta hace poco, en relación a las graves pérdidas de viviendas, calles, arquitectura antigua y otras.

Recordado es lo ocurrido con el ex Internado del Liceo de Hombres y el grave daño que tuvo en su frontis el hotel Alcázar, la antigua casa Ciappa o la capilla San Sebastián, ubicada al interior del hospital base de la ciudad.

Otra de las zonas gravemente afectadas fue el sector sur de Los Ángeles -Villa Galilea, Santiago Buenas, Todos Los Santos, Lomas de Santa María y Paillihue-, que registró complicaciones y daños estructurales en las viviendas.

Pero, más allá de enumerar cada uno de los acontecimientos, hay un tema que trasciende la desgracia y es, precisamente, que salió lo mejor y lo peor de nosotros. En este sentido, se hace importante analizar lo primero y ver qué nos pasó, ¿por qué en cinco años volvimos a quedar incomunicados?

Los días posteriores al terremoto, con el fin de resguardar las comunidades, en un acto sin precedentes, las personas se comunicaron, organizaron apoyos y compartieron gran parte de sus alimentos que, por la falta de electricidad, se podían descomponer, y con ello hicieron de la fraternidad un sello digno de destacar.

Hoy, en gran parte de los casos, el tiempo se ha encargado de borrar ese hermoso valor que se había adquirido y lo ha reemplazado por la indiferencia total, la ausencia del saludo y la despreocupación por el entorno. Basta que juntos nos preguntemos, querido lector, cuantas veces conversamos con nuestros vecinos para ver temas de seguridad, por ejemplo. ¿Hemos vuelto a rescatar aquellas experiencias que nos acercaron en la desgracia, para reponerlas y utilizarlas como motor de cambio en la sociedad?

Chile parece olvidar que tuvo un devastador terremoto, que se perdieron vidas humanas.

En la provincia de Bío Bío quedan escasos vestigios de la catástrofe, pocos que alteren nuestro día a día. Pero, así como se reconstruyeron puentes, calles, edificios y viviendas, lamentablemente se restableció también la apatía.

Hubo un tiempo en que, ante la crisis, salió una parte de nosotros que era cercana, preocupada y solidaria con el prójimo. De aquello poco queda.

 

Newsletter

  • Compartir:

opinión

Revise su correo para confirmar
la suscripción
logo-ediciones-anterioes