miércoles 18 de septiembre, 2019

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Editorial

Saltos del Laja: vergüenza nacional

Al turismo y al medioambiente de la provincia de Bío Bío se les dio la espalda en virtud de iniciativas que favorecen a unos pocos, frente a una comunidad y una naturaleza que no merecían ser atropelladas de esa manera.


 Por Cristian Delgadillo Rosales

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¿A qué van a ir los turistas a ese lugar si no hay agua?

En los últimos años, el calentamiento global y la negligencia de las autoridades han sido responsables del lamentable estado actual: prácticamente no hay agua en la cascada de Saltos del Laja.

Una central hidroeléctrica, un canal para los regantes y la sequía tienen absolutamente consumido el turístico e histórico caudal que se podía apreciar hace algunas décadas en “la portada del sur de Chile”.

Para que la caída de agua luzca de manera aceptable se necesita, por lo menos, 20 metros cúbicos de agua por segundo. Sin embargo, se ha indicado que en oportunidades no pasa de los 6, algo que, además de preocupante, es inconfesable para el mundo y los países desarrollados que protegen sus escenarios naturales.

Hoy, la situación es crítica. No sólo la falta de agua es un tema, sino que la comunidad ya se ha dado cuenta de las nefastas condiciones y ha optado por dejar de ir, y busca lugares de mejor calidad y mayor cuidado para visitar.

Una falta de conciencia tremenda de quienes se encargan de velar por este tipo de lugares es lo que evidencia este escenario. Aquí los responsables son varios y generalmente subyace el principio de privilegiar la actividad económica por sobre el cuidado del medio ambiente, algo que a veces suena lógico con la expresión “los costos del progreso”, pero que raya en lo absurdo cuando no se buscan los mecanismos para proteger la naturaleza de la mejor forma posible.

Sabido es que los embalses, las termoeléctricas y otras fuentes que involucran un gran impacto ambiental, son prácticamente imposible de evitar, pero sí hay posibilidades ciertas -como en otros países- de exigir la preservación de los lugares naturales relevantes.

En anteriores editoriales y notas de prensa se ha abordado esta situación, pero da la sensación que no hay reales interesados ni personas dispuestas a sacrificar parte de sus negocios por devolver a la ciudad de Los Ángeles uno de sus mayores orgullos.

Al turismo y al medioambiente de la provincia de Bío Bío se les dio la espalda en virtud de iniciativas que favorecen a unos pocos, frente a una comunidad y una naturaleza que no merecían ser atropelladas de esa manera.

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