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La Tribuna

Informalidad al alza y mayor desempleo: las señales de alerta del mercado laboral en la región

por Jeremy Valenzuela Quiroz

La tasa de ocupación informal llegó a 27,2% y la desocupación alcanzó 9,3% en el último trimestre de 2025. Expertos advierten precarización del empleo, caída del trabajo asalariado formal y una transición productiva que aún no logra consolidarse en la región.

Informalidad al alza y mayor desempleo: las señales de alerta del mercado laboral en la región / X

La región del Biobío cerró 2025 con cifras que encendieron las alertas en el mercado laboral. Según el último Boletín de Informalidad Laboral del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la tasa de ocupación informal llegó a 27,2% en el trimestre octubre-diciembre, lo que representa un aumento de 1,2 puntos porcentuales en 12 meses.

En términos concretos, 196.353 personas trabajaron de manera informal en la región durante ese período.

Son 8.169 más que hace un año, lo que equivale a un alza de 4,3%. El incremento estuvo fuertemente marcado por las mujeres, cuya ocupación informal aumentó 8,2%, mientras que en los hombres el alza fue de 1,2%.

Por sectores económicos, el mayor salto se dio en servicios administrativos y de apoyo, con un explosivo 56,3%, seguido por el comercio, que creció 9,1%.

Pero la informalidad no es el único dato que preocupa. La tasa de desocupación regional alcanzó el 9,3%, un punto porcentual más que en igual período del año anterior, lo que posiciona al Biobío como la región con mayor desempleo del país.

DESEMPLEO QUE GOLPEA DISTINTO

La seremi del Trabajo y Previsión Social del Biobío, Sandra Quintana, reconoció que las cifras son menos alentadoras que el año anterior, especialmente en materia de desocupación. Explicó que, si bien las mujeres han logrado recuperar puestos laborales desde 2024, la situación es distinta en el caso de los hombres, quienes han ido perdiendo empleo.

El grupo etario más afectado es el de 15 a 34 años, principalmente varones, a quienes —según indicó— les ha costado más mantener sus trabajos o acceder a nuevas oportunidades.

Frente a este escenario, Quintana sostuvo que el Ejecutivo presentó al Congreso el proyecto de Subsidio Unificado al Empleo, iniciativa que busca focalizar apoyos a la contratación de jóvenes, mujeres, personas mayores y personas con discapacidad.

La autoridad expresó su expectativa de que la propuesta avance pronto en su tramitación.

AJUSTES ESTRUCTURALES Y REZAGO

Desde el mundo académico, el profesor asociado del Departamento de Economía de la Universidad de Concepción, Claudio Parés, planteó que, si bien la cifra es preocupante, parte del aumento del desempleo responde a ajustes impulsados en el último tiempo para mejorar remuneraciones y condiciones laborales.

Entre ellos mencionó el alza del salario mínimo, la reducción de la jornada de 45 a 44 horas y la reforma previsional.

"Ese tipo de correcciones suele generar algún rezago en la creación de empleo, especialmente en sectores con márgenes estrechos", explicó, aunque añadió que el aumento de la masa salarial ha mitigado parcialmente el impacto en la actividad económica.

Parés advirtió que, más allá de eventuales cambios que pueda impulsar la nueva administración, el problema de fondo es otro: la región —y el país— no han logrado recuperar una base sólida de inversión, productividad y crecimiento sostenido.

"Mientras no logremos recomponer esa base, las cifras de actividad y empleo seguirán siendo mediocres", sostuvo.

UNA REGIÓN EN TRANSICIÓN

Una mirada complementaria entregó Carlos Smith, economista del Centro de Investigación de Empresa y Sociedad (CIES) de la Universidad del Desarrollo (UDD), quien describió al Biobío como una región "en una especie de trampa de transición".

Según explicó, el antiguo motor industrial se está agotando, mientras que la nueva economía basada en servicios y energías limpias aún no genera suficientes empleos formales para absorber toda la oferta laboral.

Smith subrayó que el alza del desempleo es "súper preocupante" y destacó el comportamiento atípico por género: mientras la desocupación masculina subió con fuerza —alcanzando 9,5% tras aumentar 2,6 puntos porcentuales en dos meses— la femenina bajó. Sin embargo, advirtió que esa caída no necesariamente es una buena noticia.

"Aumenta la precarización, con más empleo informal y tiempo parcial involuntario", señaló.

En paralelo, los puestos asalariados formales han disminuido, mientras el trabajo por cuenta propia creció 11,7%, lo que a su juicio refleja la dificultad del mercado formal para absorber mano de obra.

El economista puso el foco en otro indicador crítico: la tasa combinada de desocupación y fuerza de trabajo potencial, que en algunos tramos del segundo semestre de 2025 alcanzó 20,6%. En términos simples, una de cada cinco personas en edad de trabajar en la región tiene problemas reales de inserción laboral.

RECUPERACIÓN FRÁGIL

De cara a 2026, el escenario aparece incierto. Smith anticipa una recuperación "frágil", condicionada por el desarrollo del plan de fortalecimiento industrial, la concreción de proyectos de inversión en energía y minería —como el proyecto Aclara— y las decisiones que adopte el nuevo gobierno en materia de inversión y permisología.

En el corto plazo, el comercio ha mostrado resiliencia, pero el desafío estructural sigue pendiente: generar empleo formal, estable y de calidad en una región que intenta dejar atrás su pasado industrial sin haber consolidado aún su nuevo modelo productivo.

Por ahora, las cifras muestran una realidad clara: más personas trabajando sin contrato y más dificultades para encontrar empleo formal.

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